Ya eres míaActualizado el Dec 31, 2021, 13:23
Pinea, sabía que tenía una gran responsabilidad con la gente de su clan. Ella ya había
pasado por un matrimonio, el cual había creído que sería para siempre. Realmente era
feliz, amaba a su pareja, él era todo lo que una mujer de su clan pudiera desear. Se
conocían desde niños y Pinea siempre lo había amado. El que sus clanes estuvieran de
acuerdo con su unión los había hecho muy felices. Gofre, era fuerte, protector y un
hombre que amaba a su pueblo, pero todo se había reducido a nada, Gofre, había
quedado muy mal herido en una batalla cruel y sanguinaria de la cual no había salido bien
parado, a pesar de su fortaleza.
Pinea, hizo todo lo que pudo para que viviera. Había ido a buscar al gran mago Helios, que
vivía en las montañas nevadas, pero al regresar a casa su amado ya no estaba, él había
muerto, eso rompió su corazón, dejándola sin querer un mañana, pero el ser una princesa
la obligaba a pensar primero en su gente y después en su dolor. Desde niña el ser la hija
mayor le había costado un sin número de sacrificios. Pinea, tenía que sonreír ante los
demás sin que nadie notara su fragilidad, el ser débil era indigno de una princesa, por lo
cual tenía que ser fuerte en todo momento, porque esa era una virtud que se le había
otorgado al nacer según su padre, como hija de un gran rey orgulloso, fiel a sus
tradiciones, leal con sus ancestros; los cuales siempre tendrían más peso en su vida que
sus hijas.
Drago, tenía una misión, pero no pudo dejar a la chica que se estaba ahogando en el rio.
En esa época del año estaba por comenzar a congelarse, por lo cual podía adivinar lo
helada que se encontraría el agua. Ella no parecía querer luchar por su vida, solo se estaba
dejando embestir por la corriente. Ella no gritaba, algo que sería más coherente dada la
situación, eso fue lo que más llamó la atención de Drago, eso y su cabello de fuego que
resaltaba fuertemente en el agua.
El destino les tenía preparado un gran cambio. El desafío seria que tan preparados
estaban para luchar por lo que ambos deseaban y la gran atracción que sentían uno por el
otro. Ambos eran responsables por sus respectivos clanes, aunque existían cosas más
importantes por que pelear e ir contra corriente.