Capítulo 8

1571 Palabras
Ramsés observaba a Leoni disimuladamente se sentía muy bien en su compañía ella era una chica seria pero sabia escuchar y era muy intuitiva veía mas allá de las apariencias era muy agradable el tenerla cerca. -Te sientes mejor, era evidente que hoy no fue un buen día para ti. -Gracias a tu compañía me he olvidado de todo Leoni. -Me alegro, será mejor que me marche debes descansar mañana volvemos a la carretera desde temprano. -Estarás tú de guardia esta noche. -Solo la mitad de la noche después un compañero vendrá a cubrirme. -Es pesado tu trabajo, de verdad te gusta. -Lo se desempeñar y estoy acostumbrada a esto Ramsés no me agrada la monotonía de otros trabajos ni me gusta estar encerrada en un lugar ora tras ora haciendo lo mismo. Ramsés observaba detenidamente a Leoni ella hablaba con mucha convicción, pero pudo notar en sus palabras algo que no podía definir con certeza, pero parecía que la había forzado a no tener otra opción. -Estaré afuera por si necesitas algo, trata de descansar. Ramsés solo asintió viendo alejarse a Leoni. Ella serró la puerta con delicadeza dejándolo de nuevo solo en esa desolada habitación con sus demonios que lo atormentaban de noche y día sin darle tregua. Carlo estaba recostado en la cama viendo el techo. Sabia que tenia que aprovechar el tiempo para descansar, pero el sueño no acudía a él, por un lado, pensaba en Leoni y su cercanía con Ramsés. Eso lo tenía loco de celos, algo nuevo para él. Por otra parte, tenía que saber que estaba ocurriendo con Ramsés y ese hombre, el arriesgar la vida por una necedad no estaba implícita en el contrato. La lluvia caía copiosamente. Leoni recorrió el pasillo el cual tenía una gran ventana que daba a la calle, podía ver el pasar de las personas que corrían apresuradamente para resguardarse. Leoni no sabia si era por la lluvia o por las emociones de los últimos días, pero se sentía sola por vez primera en su vida, jamás se había planteado el necesitar a otra persona para sentirse completa. Una pareja que pasaba en ese momento le llamo la atención. Él joven cubría a la chica con su chaqueta para que ella no se mojara, eso era algo extraño para Leoni. Su padre jamás tubo un detalle de consideración hacia su madre solo eran ordenes siempre imponiendo lo que el deseaba de ella. Pero tenía que reconocer que Carlo también era considerado con ella la trataba con respeto y era un caballero, la valoraba como mujer y confiaba en sus capacidades algo que jamás hizo su padre por más que ella superara con creces todos los desafiaos a los que él la enfrentaba. Leoni se sobresaltó al escuchar un ruido que provenía del cuarto de Ramsés. Se dirigió apresuradamente hacia la puerta del cuarto de él, al mismo tiempo que sacaba su arma de la funda preparándose para la defensa. Al estar lo suficientemente cerca trato de escuchar algo al principio pensó que todo había sido su imaginación, pero después de un momento escucho quejidos.  Esta vez Leoni escucho bien tomo la manija de la puerta y abrió esa lo mas despacio que pudo. Al entrar no vio nada extraño todo estaba igual. Siguió caminando hasta llegar donde estaba recostado Ramsés. El parecía estar dormido, Leoni se iba a regresar por donde había entrado cuando volvió a escuchar los quejidos. Estos provenían de Ramsés, él tenía una pesadilla. Leoni se acerco a el para verlo de cerca, sin pensarlo le toco la frente, el estaba sudando frio. -Ramsés tranquilo solo es una pesadilla estas a salvo. Leoni trataba de despertar a Ramsés, pero el estaba en su pesadilla reviviéndola de manera muy real, su pecho subía y bajaba de forma muy irregular. Leoni lo volvió a llamar tratando de nuevo de sacarlo de su inconsciente. El abrió los ojos de forma abrupta sentándose en la cama sin comprender que estaba pasando. Leoni se acerco a el poniendo su mano en su hombro para tranquilizarlo. El tomo su mano acercándola hacia el para abrasarla. Leoni abrió mucho los ojos eso era demasiado para ella. Jamás la había abrasado un hombre, ni siquiera sus hermanos lo habían hecho. Ramsés la tenia atrapada entre sus brazos el comenzó a respirar de forma normal volviendo a la realidad poco a poco. Leoni sentía el pecho desnudo de Ramsés pegado a sus pechos eso le hacia sentir un extraño cosquilleo por todo el cuerpo que contrario a desagradarle era una sensación reconfortante el estar entre los brazos de otra persona el calor que emanaba de él era embriagador. De pronto Ramsés aflojo el abrazo volviendo de golpe a la realidad viendo fijamente a Leoni como si no hubiera sido consiente de a quien estaba abrazando, eso la incomodo un poco. -Lo siento Leoni yo no quería pasarme de listo te lo aseguro, esto es mas fuerte que yo, de verdad debes de perdonarme. -Está bien Ramsés te aseguro que no hay problema, se por lo que estas pasando. -Que quieres decir. -Yo también tengo pesadillas de las cuales es difícil escapar, estas te atormentan sin tener piedad de ti, te quitan el sueño cuando más tranquilo estas o prefieres no ir a dormir para no revivirlas una y otra vez. -Es por eso que tomaste este trabajo pequeña Leoni. Ramsés paso la mano por el rostro de Leoni, asiendo a un lado el cabello que le cubría la frente. Ella no podía desviar la mirada del rostro de él, la tenia cautiva en sus profundos ojos grises. Ramsés se acerco a ella sin apartar la mirada tomando sus labios tiernamente. Leoni sabía que debería alejarse, pero en esos momentos la emoción que la embargaba era mas fuerte que ella misma, deseaba sentir eso que era tan ajeno a ella y al mismo tiempo tan esencial como ser humano que era. De pronto tocaron a la puerta haciendo que el momento desapareciera de golpe. Leoni se apresuro a abrir la puerta volteando a ver una última vez a Ramsés. -Leoni paso algo no te vi y me preocupe deberías de estar aquí afuera. -Lo se Matías, pero Ramsés tenia una pesadilla, escuche ruidos y entre, el ya se encuentra bien, ahora es tu responsabilidad. Leoni dejo a Matías en la puerta del cuarto de Ramsés. No deseaba que Matías la viera a la cara estaba segura que el sospecharía algo era muy observador y la conocía mas de lo que ella deseara. Todos se levantaron muy temprano para alcanzar a ducharse. Mientras unos se bañaban otros cuidaban a Ramsés, el ya estaba listo y revisaba sus apuntes preparándose para la siguiente conferencia. Leoni termino de arreglarse y salió al pasillo para que los demás se arreglaran. Al salir se topo de frente con Ramsés, él estaba muy apuesto y la veía con intensidad. Leoni trato de mostrarse lo más normal posible, aunque su corazón le retumbaba con fuerza en el pecho dejándola sin aire. -Buen día Leoni espero que hayas descansado un poco. -Si, he descansado y tu lograste conciliar el sueño. -Eso nunca es posible, pero yo tengo la oportunidad de dormir un poco en el trayecto, pero tú no puedes. -Estoy bien Ramsés no te preocupes, ha si es este trabajo, como te dije con anterioridad estoy acostumbrada. Después de un rato todos estaban listos para tomar la carretera. Ya en las camionetas Mauricio y Carlo planearon la ruta a seguir, esta vez Leoni manejaría. A Leoni le parecía algo muy especial conducir después de que toda la noche había estado lloviendo, el paisaje era muy bello y había un agradable olor a tierra mojada en el ambiente. De vez en cuando Leoni veía por el retrovisor a Ramsés topándose con sus ojos grises observándola también, ella desviaba la mirada sabía que si permanecía viéndolo se perdería de nuevo en la profundidad de su mirada. -Leoni pararemos en la siguiente localidad para desayunar. -No hay problema Carlo, en el siguiente entronque me girare. El lugar era un pueblo muy pintoresco lleno de color, con mucha vegetación y personas que los observaban con curiosidad a su paso. Encontraron una fonda que se veía muy limpia la atendía una mujer con ropas muy blancas, su piel era morena algo que hacia que su vestido se viera aun mas blanco si eso era posible. -Sean bienvenidos señores en que les puedo servir. Carlo dio una ojeada al lugar revisando lo que se ofrecía en el local. -Sírvanos la comida especial del día para todos y unos jugos naturales si nos hace el favor. La mujer asintió y se perdió detrás del mostrador. Todos tomaron asiento estratégicamente para abarcar todo el lugar sin perder de vista la puerta del lugar. Leoni disfruto mucho del desayuno nunca había probado algo con un sabor tan especial, realmente no sabia como se llamaba ese platillo, pero su sabor era inigualable. -Chicos han terminado todos, es tiempo de marcharnos. -Estamos listos Carlo cuando tú quieras. Carlo se levanto de su silla para pagar los desayunos, ya estando en el mostrador esperando su cambio de reojo vio pararse una camioneta negra muy cerca de la puerta algo que no parecía común en ese lugar. -Atentos chicos no pierdan de vista al auto que acaba de llegar, puede que sea alguien como nosotros que solo vino a desayunar, pero nunca se sabe.  
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