De igual forma al salir lo único que pudo encontrar, fue a Yolanda descansando. Hizo una mueca de tristeza sosteniendo su mano con fuerza, y sentándose junto a ella. —Lo lamento —dijo de repente, viendo que las sábanas comenzaban a teñirse algunos puntitos rojos. Parecían flores salías del verano, aquellas pronto comenzaron a brotar. Se alejó, sintiéndose mal punto y una enfermera, que justamente ingresado por la habitación lo miro preocupada. —¿Se encuentra bien señor..? No pudo terminar la oración, porque el joven cayó desplomado frente a ella. Yolanda, se despertó. "¿Y ese sonido?" Le dio curiosidad observar que la habitación estaba vacía. Se preguntaba dónde se encontraba su esposo. Pero una enfermera se acercó a su lado, y comenzó a tomarle la temperatura. Al igual que la

