Cristóbal aguardó paciente a que los niños entraran a clases. Cuando ya estaban a punto de cerrar el portón, se acercó y pidió hablar con alguien de la oficina. ―¿Tiene cita? ―No. ―Entonces no lo puedo dejar pasar. ―Necesito hablar con alguien, es urgente. ―¿Qué problema tiene? ―A mi hija la ofendieron ayer y se burlaron de ella. ―¿Ella vino hoy? ―No, no la envié. ―¿En qué curso va? ―Primero A ―¿La profesora qué le dijo? ―Nada. No he hablado con ella. Mi hija me lo contó ayer cuando llegó a la casa. ―Si la profesora no le mencionó nada ni le envió una nota, puede que no haya sido nada, a veces los niños agrandan las cosas, sobre todo cuando son tan sobreprotegidos. ―Mi hija no es así. ―Todos los padres dicen lo mismo, aquí lo vemos a diario. ―En este caso estoy

