La bonita cabaña.

1091 Palabras
Se acerca la hora de la cena y recuerdo la invitación que me hizo el señor Thompson. Bueno, en verdad, no he dejado de pensar en ella. Entonces me doy un baño rápidamente y me coloco un vestido n***o ejecutivo que traje por si acaso debía acompañar al señor a una reunión social o de negocios y no era prudente el uniforme. Peino mi cabellera ondulada y me maquillo suavemente, pero digna para la ocasión. Mientras lo hago empiezo a sentirme mal. No creo que sea prudente esto y me siento como si estuviera haciendo algo malo. ¿ Que pensará la señora Thompson de ésto? Respiro hondo y me miro al espejo ya lista. Tal vez sea mejor no ir. No es mi trabajo ir a cenas con el esposo de mi jefa, aunque el ahora es también mi jefe. Pero, ¿Qué explicación le daré a la señora Emperatriz de todo esto? Enseguida decidí disculparme con él y decirle que no es necesario ir a una cena , que yo disculpo sus acciones porque soy gentil y sé que si lo hago viviré muchos años. No suelo odiar a nadie así que para que tanto esfuerzo de su parte. Comienzo a bajar la cremallera del vestido para cambiarme cuando hacen un ligero toque a la puerta. Vuelvo a subir la cremallera con rapidez y voy a abrir. Ahí está, el señor Thompson. Con su elegante traje n***o y sus lentes oscuros, un aire de misterio lo envuelve. Lo veo respirar hondo. —¿ Está lista Jessica? —Señor, yo quería decirle que… —Sigame, por aquí, no quiero que la servidumbre nos vea— dice sin esperar mi respuesta y se va por un pasillo mientras debo seguirlo apresurada. Creo que es tarde para decir que no iré. Bajamos por el ascensor secreto y salimos por un lado de la casa sin ser vistos. Mientras lo sigo me pregunto porque tanto misterio. Subimos a un vehículo y noto asombrada que unos escoltas nos siguen desde la parte trasera. Entonces llegamos a un lugar muy alejado de la mansión y en una zona montañosa. Es vez de un restaurante es una cabaña muy bonita. Bajamos y una mujer de edad nos da la bienvenida. Entonces nos guía hasta una mesa y pregunta que vamos a querer. Elegimos y mientras tanto nos sirven un vino tinto. —La he traído aquí señorita para poder hablar en paz sin ser espiados. La servidumbre en casa no es de mi total confianza. —Pues, es entendible que diga eso. Descubrí a la señora Greici espiando tras la puerta esta mañana. Fue muy raro. — No se sorprenda. Emperatriz le paga muy bien para que lo haga— Entonces toma un trago de vino y se saca los lentes oscuros. Miro sus ojos profundos , de un tono verdoso tan bonito y me da pesar que estén nublados por su ceguera. —¿ Por qué quiere que trabaje para usted señor Thompson? — Necesito que me ayude, no puedo ver y tengo enemigos. —¿ No necesita en ese caso escoltas en vez de una enfermera menuda y sin habilidades de defensa?— sonríe de medio lado. — Por eso me conviene tenerla, nadie creería que trabaja para mí en otra cosa que no sea administrar mis tratamientos. Se lo que hago Jessica. Usted será una buena aliada. Mis principales enemigos viven conmigo. —¿ No suena eso a paranoia?—Me atrevo a preguntar. Él se torna serio y deja el cubierto en su plato mientras hace un gesto incómodo. Hace una seña con su mano y uno de sus escoltas viene hasta él. El señor Thompson le dice algo al oído y el hombre abre un portafolio, saca una tableta y la pone en la mesa. Entonces abre un archivo. —Mira con detenimiento Jessica—dice. Aparto un poco mi plato y miro con cuidado. —Es mi padre— dice. Muerdo mi labio mientras miro al padre del señor Thompson entrar a la mansión. Sigo mirando con atención y no veo nada inusual hasta que llega la señora Emperatriz. —Es su esposa— susurro. —Si, se pone más interesante —menciona. Entonces el escolta adelanta un poco el vídeo. —¿ A dónde van?— pregunto. La camara solo graba el recibidor y la puerta de entrada pero nada más, ambos se van a algún sitio fuera del alcance de la cámara. Pero momento después solo la señora Emperatriz sale de la mansión. —¿ Y su padre, señor Thompson? — Eso quisiera saber Jessica. Papá nunca salió de la mansión, simplemente desapareció, luego tres semanas después tuve el accidente donde perdí mi visión. Un reporte indicó que fué provocado. La avioneta se estrelló por un imperfecto que se presume fue a propósito. ¿ No le parece sospechoso? —¿ Que insinúa señor Thompson? —Creo que mi esposa le hizo algo a papá y luego trató de matarme para quedarse con toda mi fortuna. —¿ Por qué haría algo así? —Avaricia. Que se yo. —¿ Que quiere que haga yo? No soy detective. —Usted será mis ojos en la mansión, tengo que encontrar pruebas para acusar a Emperatriz, si ella provocó el accidente tiene que pagar por eso. Además, me ayudará a averiguar con la servidumbre que pasó ese día con papá. Alguno tiene que saber algo. —Pero ¿ Cómo podría yo hacer algo así señor Thompson? —Maldicion Jessica, ese es tu problema, si aceptas, tu sabrás cómo harás eso. Si me ayudas obtendrás muchos beneficios, estoy seguro de que si no hago nada por detener a mi esposa terminaré muerto algún día. Y no es paranoia—Me quedo callada. Entonces finalmente accedo. Después el señor Thompson despide a los escoltas y seguimos comiendo a solas. Entonces me doy cuenta que nos hemos quedado solos en la cabaña. Miro como come su filete y como con cada gesto demuestra que disfruta cada bocado. Sin darme cuenta he dejado de comer mientras observo como balancea la copa de vino frente a su nariz y exhala con un toque de placer. Lo prueba y yo ya no puedo dejar de mirar al señor Thompson. Sus manos fuertes , su cabello ligeramente ondulado, su boca es perfecta. Como si de un retrato se tratase yo sonrío admirando su atrayente anatomía, entonces él me hace salir de mi ensoñación. Hago una negación muy avergonzada con una extraña sensación. Como si todo esté tiempo estuviera mirándome.
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