Aaron olfateó una de las hermosas rosas del jardín de Esteban antes de cortarle el tallo por la mitad. —¿Estás seguro de que deberíamos de estar haciendo esto? —preguntó Dy, observándolo inseguro. —Como Esteban no puede levantarse de la cama y salir de la habitación para disfrutar de esta hermosa vista, es lo menos que podríamos hacer por él, ¿no crees? —expresó entregándole la rosa roja. —Lo que me dices tiene sentido, pero a la vez temo en cómo podrá reaccionar el señor Esteban considerando que todo este lugar, se lo preparó especialmente nuestro antiguo alfa líder, el señor Marcos lo amaba mucho, ambos se amaban —recordó con cariño. —Por lo que definitivamente llevarle esto pondrá una sonrisa en su rostro —prometió y colocó su mano en el hombro del omega más joven—. No te preocupes,

