Había muchas formas en las que a Liam le gustaba ser despertado por su pareja, algunas dulces y otras traviesas, pero definitivamente, una producto de un fuerte golpe nunca había estado en su lista. Especialmente cuando dicho golpe le había dado directo en la boca de su estómago, quitándole todo el aliento y dejándole sentado en la cama. —Hasta que finalmente te despiertas —se quejó Aaron. Parpadeando confundido, el lobo alfa observó a su pareja sentado en el borde de la cama, con sus manos hechas puños aferrándose con fuerza a las mantas. En el momento en que su omega soltó un quejido de dolor, un destello de miedo llegó hasta Liam a través de su lazo. —¿Qué es lo que ocurre, mi sol? —preguntó inmediatamente olvidando cualquier dolor para bajarse de la cama y rodearla para así enfren
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