A menos de diez pasos estaba Scott McDavis, pateador del equipo de la escuela: los "Georgetown Squirrels", es súper popular y súper lindo. Miles de características fantásticas tiene... el problema radica en mí, no sé cómo acercarme a él sin morir de nervios en el intento. Él es un chico apuesto, cabello café, ojos claros, rostro definido, buen cuerpo y una sonrisa... «Ay, su sonrisa» suspiré para mis adentros.
Scott McDavis es un chico bastante popular, es mi crush desde que inicie la secundaria y un balón, lanzado por él, cayera directamente en mi frente. Él me levantó, sonriéndome en disculpa, y desde entonces quedé prendado. Bratt dice que posiblemente la contusión del golpe me dejó medio tarado, y por eso me gusta; pero no le concedo la razón.
Su sonrisa fue la culpable de que él fuera mi crush y desde ese entonces lo miro entrenar, intento estar en las clases en las que él está (ahora que el horario se normalizó y quedó único, me ahorraron el trabajo), además, es mi inspiración para mis sueños húmedos... bueno, es todo para mí, aunque sé muy bien que él ni sabe de mí y tampoco le interesa saber.
Sin importar que lo haya acosado por bastante tiempo, el hablar con él me aterra y ahora me toca hacerlo. Vamos, Luke, respira; no te distraigas con su cuerpo definido y su linda sonrisa, sus ojos, su rostro, esos labios que quisiera be...
—¿Qué haces? —pregunta Bratt apareciendo a mi lado.
—¡AHHHHHHHH! —grito fuerte llamando la atención de varios estudiantes y del equipo de fútbol que estaba cerca de mí, sumado Scott-. Imbécil, me vas a hacer sufrir del corazón -le repliqué mirándolo mal.
Lanza una carcajada llamando más la atención— No seas tonto, Luke, si no estuvieras babeando por "quien tú sabes" notarías que hace cinco minutos estaba a tu lado. —Me mira burlón.
—Cállate, te puede oír —le susurro, tomo a Bratt del brazo y me lo llevo lejos de Scott, quien con el resto de los estudiantes voltea la mirada restándome importancia—. Morris me pidió que le preguntara a los del grupo dónde nos reuniremos, me falta solo Scott, pero los nervios no me dejan —exclamé decaído.
—Si quieres lo hago yo, sabes que me vale lo que él haga o diga —dice Bratt colocando su mano en mi hombro como apoyo.
—No —dije tomando fuerzas y acomodando mis lentes—, debo hacerlo yo, amigo —decidí caminando hacia Scott.
—¡Tú puedes, hermano! —me anima Bratt.
Camino con paso firme hacia donde está Scott con su grupo de amigos, me paro detrás de él y le toco el hombro llamando su atención. Todo su grupo de amigos me voltea a ver con cara extrañada mientras yo muero de los nervios.
Scott se gira a mi dirección, me mira y pregunta— ¿Qué? —Su mirada me escanea y sigue con su cara extrañada igual que sus amigos.
—Ho-ola, Scott, e-estamos e-e-en el mismo gru-grupo de Hi-historia y... —tartamudeo, decidí callarme un breve momento, tomar aire y proseguir—, nos preguntábamos, ¿dónde haríamos el proyecto? —Lo miro, mientras vuelvo a tomar aire.
Su mirada me deja de escanear y me mira fijamente, siento como mis piernas empiezan a temblar y el sudor empieza a mojar mi frente y cabello, hasta mis lentes se empañan un poquito.
—En cualquier lado está bien, menos en mi casa —dice y se voltea hacia sus amigos.
—¡Vale! Nos vemos, adiós. —Bajo la mirada avergonzado y me devuelvo a paso apresurado hacia donde Bratt, miro a mi amigo con vergüenza—. Vaya, me vi patético, ¿no crees?
—Solo un poco, pero descuida, ya hiciste lo que debías. —Me sonríe dándome ánimos—. Vamos, te acompaño donde Cameron. —Me toma del brazo y me guía a la biblioteca.
Me dejo arrastrar, mi cabeza está en otro lado y no estoy del todo consciente como para caminar. «Vaya, no creí que Scott fuera así de patán, sé que no debía de recibirme con flores y besos, pero por lo menos algo de amabilidad; ¿debería estar bajándome de la nube con él? Es que...no es como yo creí que sería hablar con él» debatí en mi cabeza.
Entramos a la biblioteca donde Cameron y sus amigos nerds estaban reunidos. Bratt camina hasta la mesa donde estaba él y llama la atención de Cameron, cruza unas palabras y Morris me mira con un sonrojo. Este se levanta, cruza unas palabras con sus amigos y camina junto a mi amigo hacia mí.
—Bratt me dijo que tú me tenías que decir algo —murmura sonrojado y nervioso, yo no respondo—. ¿Luke? —llama mi atención, aunque mi cabeza sigue sin aterrizar.
—¡Luke! —Bratt me zarandea—. Vamos Luke, reacciona —me susurra.
—Ah, ¿qué? —reacciono, aunque un poco atontado, hasta que Bratt, con sus ojos, me indica la presencia de Cameron—. Ah, sí, sí; hablé con el resto del grupo de historia, es mejor que decidamos nosotros, ellos están felices donde sea —le comenté rápidamente.
—Ah, es del trabajo —susurra y su mirada cambia drásticamente, ese gesto nos tomó por sorpresa—. De acuerdo, entonces puede ser en mi casa —decide.
—De acuerdo, pero tú les dirás, ya hice la primera parte, termina el resto tú —dije para salir de la biblioteca—. Adiós, Cameron, vamos Bratt —levanto la mano como despedida y con la misma le hago señas a mi amigo. Este se despide de Cameron y me sigue.
—Tengo una leve intuición de que a Cameron le puedes gustar —insinúa Bratt mirándome coqueto.
—No lo creo, puede que sea por el trabajo o por la falta de interacción social. Sabes que yo me ponía así y no era porque me gustara la persona —comenté extrañado.
—Podrías intentarlo, hasta ahora ha sido el único que mostró interés en ti —dice restándole importancia con los hombros.
—De acuerdo, cuando me reúna con él veré qué pasa —termino dándole la razón.
Dejamos el tema ahí y vamos a nuestra siguiente clase, ciencias, con el maestro Foster. Nos apuramos un poco puesto que es muy estricto con la puntualidad, así que preferiblemente llegamos antes de la hora.
Entramos juntos al laboratorio y nos sentamos en las estaciones del medio, ya que ha pasado mucho desde lo que pasó con los bravucones y ya se habrán olvidado, además es mi sitio perfecto por mi vista reducida (el laboratorio está dividido por estaciones donde caben entre dos a tres personas, ahí se encuentran los materiales necesarios para los experimentos). Nos ponemos nuestras batas de laboratorio y esperamos al resto de la clase que iba llegando conforme se acercaba la hora de clase. El maestro llegó a la hora exacta, con su bata y sus gafas de laboratorio. El maestro Foster es casi de la misma altura que el maestro Brown, pero Foster es rubio.
—Chicos, buen día, con su compañero de estación harán el siguiente experimento —dice el maestro Foster—, en su libro encontrarán lo necesario para... —Dejé de escucharlo y me puse a pensar en otras cosas.
Jamás me han gustado las ciencias, por eso me distraigo con facilidad; gracias a Dios tengo a Bratt, él me salva de todo, es quien hace el experimento, yo solo le paso los materiales; parecemos doctor y enfermero, él opera y yo paso las herramientas.
El tiempo pasa volando, perfecto para mí; el timbre suena y termino de anotar lo que hay que traer para el próximo experimento y guardo mis materiales. Me dispongo a salir, pero soy detenido por Cameron, de nuevo.
—Luke, ya le avisé a todos y me faltaba contarte —murmura algo tímido—. Mañana después de clases vienen a mi casa para hacer el trabajo. Nos reuniremos en el parqueadero del instituto, Scott nos va a llevar —dice rápido, con un nerviosismo bastante notorio.
—Entendido, capitán —le digo haciendo la seña militar.
Los dos nos reímos tímidos, salimos del laboratorio y cada uno toma su rumbo. Mientras se aleja lo reparo un poco y veo que tiene un buen trasero; Cameron es de cabello marón, al igual que sus ojos, de aspecto tierno, más por su forma de vestir y su cara de bebé; creo que no está tan mal el chico. Luego de mirar un poco más el trasero de Cameron, camino hacia la cafetería y busco a Bratt con la mirada; a lo lejos lo veo sentado junto a Jeremy, cada uno metido en lo suyo, Bratt en su celular y Jeremy leyendo un libro. Camino hacia ellos y los saludo.
—Hola, compañero de mi alma y dueño de mi corazón —le susurro dándole un beso en el cachete a Bratt—. ¿Por qué siempre te vas sin mí del salón? —le pregunto sentándome.
—¡LUCAS! —replica enojado—. Sabes que no me gusta que me babees la cara, te odio. —Se limpia—. Me voy sin ti porque eres muy lento y debo buscar asiento en la cafetería —dice acomodándose un poco la manga de su suéter con la que se limpió la mejilla.
—Claro, mi baba te da asco, todo de mí te da asco, hasta mi lentitud... Vaya y te haces llamar MI mejor amigo —gimoteo algo dramático.
—Idiota —farfulla mirándome serio, para luego soltar una carcajada, a la que me uno yo.
Más calmado, miro a Jeremy y lo saludo— Hola, Jeremy, disculpa el show —le dije a nuestro compañero-espectador.
—Descuiden —murmura con una media sonrisa, continuando su lectura.
Su voz profunda siempre me ha gustado, es como hablar con algo terrorífico pero que sabes que en el fondo no te hará daño. Solo le sonrío y sigo hablando con Bratt. Hasta que se queda mirando hacia atrás por un segundo corto y baja la mirada hacia mí.
—Hey, actúa normal, pero Scott McDavis viene hacia acá —susurra Bratt.
—¿QUÉ? —grito en voz baja—. ¡Oh, por Dios; oh, por Dios! Actúa normal, actúa normal —me digo a mí mismo.
Siento que alguien toca mi hombro y volteo tranquilo para saber quién era, aunque sabía muy bien eso.
—Eh, tú eres de mi grupo de historia, ¿no? —pregunta Scott viéndome con una sonrisa sin mostrar sus dientes.
—Eh, eh, sí-í —respondo tartamudeando. De reojo noto que Bratt solo aguanta la risa.
—Perfecto, no sé si el nerd de Morris te dijo, pero mañana los llevaré en mi auto para hacer el trabajo, así que nos vemos en el parqueadero —menciona manteniendo la sonrisa.
—Sí, Cameron me lo dijo. Gracias por recordármelo —contesté bajando la mirada sonrojado.
—Dale, adiós —se despide y se retira con su grupo de amigos.
—Esto es extraño, jamás te sonríe y míralo ahora. —Escucho que dice Bratt, pero en verdad estoy más absorto en la pequeña sonrisa que me regaló Scott... «Tal vez, no sea tan mala persona...» pienso.