Capítulo 1: Georgetown High School
Narra Luke
Dicen que lo normal o común no existe, que es invento nuestro para "encajar". Yo vivo en una normalidad, en lo que la gente denomina "común", soy Luke Carter, ese es mi nombre. Soy alguien peculiarmente "común", tengo ojos cafés comunes, cabello café común, un trasero común. Podría decir que mi único atributo diferente serían mis lentes, pero más de la mitad del mundo los usa. Lo repito, soy alguien común.
Vivo en Georgetown, una pequeña ciudad rodeada de parques en el estado de Washington; yo resido en el Monumental Park (el barrio de clase media de la ciudad), junto a mis padres, Bob y Liv, y mi hermana menor, Abby; voy a la Georgetown High School, que queda a diez cuadras de mi casa. No tomo el autobús, prefiero las caminatas largas, con música pop llenando mis oídos y disfrutando de la vista que mi vecino, Nathan, me regala.
Me considero inteligente, aunque algo perezoso, amante al internet y, bueno, soy gay, otra cosa "común" diría yo; casi toda la secundaria es gay. No tengo muchos amigos, mucho menos un novio; el único amigo que tengo es Bratt Adams, mi hermano, aunque no de sangre, desde el jardín de niños, es peculiar que nos hayamos conectado tan bien. Él es algo nerd, pero en personalidad no en apariencia, su estilo de vestir es, por mucho, mejor que el mío. Él es rubio, de ojos verdes, algo bajo de estatura, con un aspecto de ternura muy fuera de la realidad; además, es igual que yo, tímido. Somos el grupo de los "callados" de Georgetown High, muy peculiares para ser nerds y muy inteligentes para ser populares.
Por otro lado, mi secundaria es otra "normalidad", aunque es una escuela de solos hombres, creo que lo prefiero así, para un gay de mi edad, es como vivir en una fantasía. No hay rastro de mujer en el instituto, ni en los maestros. Es la única escuela donde reciben únicamente a hombres en Georgetown, de toda clase social. Además, como en toda escuela, están los típicos grupos como los nerds, los bravucones, los populares, los deportistas y ese grupo gótico que rara vez veo.
Claramente estamos los callados, donde estamos Bratt y yo, junto a un chico, Jeremy, que es más peculiar que nosotros, su rutina es comer con nosotros, leer un libro y esperar a que el receso termine para levantarse y caminar hasta el salón de clases; gracias a Bratt es que sé su nombre. Es más rubio que Bratt y de ojos claros, bastante alto, un año mayor que nosotros y algo musculoso.
Siento que mi vida es común, aunque peculiar... Bueno, ni yo me entiendo, pero llevo mi vida escolar bien así: con un único amigo, comiendo con un chico con el que poco hablo, babeando por el pateador del equipo de fútbol americano, siendo el juego favorito de los bravucones, compitiendo en la clase de literatura con un nerd... Sí, mi vida es tranquila tal como la llevo.
Camino a la escuela, martes.
Salgo de mi casa temprano, saco mi iPod, conecto mis auriculares y reproduzco la música de Ed Sheeran en primer lugar, para empezar mi camino a la escuela. Me pongo mi chaqueta y doy el primer paso mientras tarareo "Shape of you", es una rutina que tengo; todos los días, prefiero caminar con buena música y sin tener que hablar mucho con las personas.
El camino se volvió animado cuando mi vecino salió sin camisa y con una pantaloneta algo ajustada a sacar la basura, nos saludamos y antes de seguir mi camino veo como se estira para agarrar la tapa del bote de basura y se le marca su trabajado trasero. Vaya, cómo desearía tocarlas, masajearlas y.... «okey, Luke, calma hormonas» pensé.
Conozco a Nathan desde que nací, siempre ha sido mi vecino, crecí con él, aunque me lleve unos 5 años. No hablamos mucho, pero de pequeños solíamos jugar con él, Bratt y Abby; luego, de un momento a otro, dejamos de hablar y nos limitamos a saludarnos.
Camino más rápido aún con la imagen del trasero de mi vecino en mi cabeza e intentando de que mi erección no sea muy notoria. Tanto tiempo estuve pensando en eso que no me di cuenta de que había llegado a la entrada de la escuela, "aterrizo" mis pensamientos y observo mejor la entrada donde está Bratt esperándome con una mirada para nada agradable.
—¡Luke! —me llama—. Te demoraste, hermano, te esperé por 15 minutos más de lo estipulado en nuestro horario —dice viendo su reloj.
Según el horario de Bratt, tenemos que llegar justo a las 7:30 am, es decir, media hora antes de que inicien las clases. Es algo estúpido, hasta él a veces no saca a relucir su maravilloso horario, solo lo hace para fastidiarme cuando estoy pensando en cosas importantes.
—Bratt, lo siento, me distraje. —Le sonrío con complicidad.
—Déjame adivinar, Nathan —dice aburrido.
—El trasero de Nathan, querrás decir —dije pervertido, mordiéndome mi labio inferior con provocación.
—¡Luke! —Hace muecas de asco.
—Ahora no me salgas de santo —dije divertido.
Bratt me empuja de broma y empezamos a caminar hacia nuestros casilleros. Mi mejor amigo me empieza a contar sobre su charla con el maestro de matemáticas y la experiencia cómica que pasó con el "líder" de los nerds, Philip Town, su archienemigo. Bueno, su enemistad es muy rara, pero es parecida a la que tengo con Finn Davis en literatura; es más como una competencia que como un odio en sí.
—Entonces, el maestro O'Connor dijo que yo saqué la mejor nota del examen, una 'A+' muy linda; eso llamó la atención de Philip que mantuvo su mirada clavada en mí, se le notaba la envidia. —Soltó una carcajada—. Sí que me odia ese idiota, le duele que yo sea mejor que él —dice en burla.
Nos reímos por un buen rato, tomamos nuestros libros y materiales y empezamos a caminar a nuestra aula de Historia, conversando de trivialidades. Nos percatamos que hacia nosotros venían los bravucones, son un grupo de cuatro de los estudiantes más "rudos" de la secundaria, Cody Walker, Max Miller, Blake Smith y su líder, Josh Allen.
Allen y su pandilla siempre eligen a alguien inteligente para joderle la vida, pedirles las tareas que nunca hacen o simplemente divertirse. Este año, el último en la secundaria, fue el turno de Bratt y yo, quedamos "marcados" desde que inocentemente tropecé con él, puesto que andaba distraído; sí, grave error.
—Carter, Adams, ¿muy felices par de maricas? —Allen se ríe junto a su banda—. A ver a quién le tocaba darme la tarea de historia. —Nos inspecciona—, Luke... eres el afortunado —dice mientras me agarra del cuello de mi camisa.
—Púdrete, Allen —le dije con dificultad.
Josh me agarra con fuerza y me mira furioso, siento las miradas de varios estudiantes que impotentes observan sin actuar, no los culpo, el que se mete con Allen sale malherido; escucho la voz del consejero McMan acercándose y Josh también se percata.
—Tienes suerte, princesita, el director me tiene fichado... pero esto, no se queda así —me susurra con odio y me suelta con fuerza dejándome en el piso.
Mira a Bratt que sostenía los libros con mirada aterrada y le tira los libros con fuerza riéndose en su cara, mientras el resto de su banda nos miran burlones y salen de ahí como si nada, el consejero pasa al lado de nosotros y ni mira la escena pues anda muy concentrado hablando con el conserje, el resto de los estudiantes se dispersa. Con la poca dignidad que me queda, me levanto, acomodo mi ropa y lentes, y ayudo a Bratt con nuestros libros, retomando el camino al aula.
Entramos a esta y vemos a Jeremy en una banca atrás de toda la clase, miré a Bratt y decidimos hacernos en el fondo esta vez, junto a él. «Después del show de ahorita, prefiero estar atrás» pienso mientras me siento. Saludamos a Jeremy y nos dispusimos a sentarnos y esperar a que el maestro llegara.
Pasó al menos 30 minutos para que el maestro Brown, el de historia, llegara junto a una montaña de libros que no sé cómo cargó, los deposita en su escritorio y voltea hacia nosotros; el maestro Brown es un hombre bastante alto y musculoso, cabello n***o y ojos claros la mayor parte del tiempo cubiertos por sus lentes, es alguien bastante atractivo, pero no es mi tipo.
—Buenos días, estudiantes —saluda—, hoy hablaremos sobre la Segunda Guerra Mundial —dice con entusiasmo—. Al final les dejaré un trabajo en grupos de cuatro sobre el tema de hoy, para la próxima clase.
El maestro empieza a escribir en la pizarra sobre el tema, explica cada suceso de esa época con Hitler, los judíos y todo lo relacionado con Europa. Me apresuro a escribir todo en mi libreta, sin dejar ningún detalle por fuera; eso mismo hace Bratt, quien es más rápido escribiendo que yo. El maestro termina su explicación y busca en su montaña de libros, sacando cuatro en especial.
—Estudiantes, se reunirán en grupos de cuatro para hacer este trabajo. Deberán tomar un libro que trata sobre la Segunda Guerra Mundial y de ahí sacarán lo más relevante sobre la guerra, repito, sobre la guerra. No quiero un resumen del libro, esto no es literatura —dice mirándonos serio.
—Maestro Brown, ¿usted elegirá a los grupos? —dice Cameron Morris, uno de los nerds.
—Sí, gracias por recordármelo, señor Morris —responde el maestro y toma su cuaderno de notas—. Listo, el primer grupo es: Jeremy Jones, Max Miller, Gideon Turner y Matthew Stewart —dice mirando a los estudiantes.
—Suerte, Jeremy —le susurro a lo que él responde con un asentamiento y una media sonrisa de pena.
—El segundo grupo es: Cameron Morris, Luke Carter, Scott McDavis y Logan Collins —continúa nombrando los grupos, me percato de mi nombre, pero en ningún momento el de Bratt
Miro a mi amigo con desilusión— Ay, Bratt, no estaré contigo. —Hago cara de cachorro abandonado.
—No te diste cuenta de con quién te tocó. —Lo miró desconcertado, mientras niego con mi cabeza—. Scott McDavis, tu crush —me dice gritando en voz baja.
Me quedó pasmado y muy nervioso, tiene razón, ahora que los nombres llegan a mi mente, "él", él está en mi grupo... Scott McDavis es mi crush desde que entré a esta secundaria y ahora haré un trabajo con él. Muero, muero, ¡muero!
—El tercer grupo es: Finn Davis, Bratt Adams, Isaac Clark y Cody Walker. —Sigue nombrando el maestro—. Por último: Phillip Town, Josh Allen, Austin O'Connor y Huan Hamasaki. —Termina de nombrar los grupos.
—Pobres nerds, les pusieron su martirio. —Se burla Bratt, principalmente por Phillip, el idiota se lo merece.
El maestro le da a un integrante de cada grupo el libro correspondiente para el trabajo (en mi caso Morris fue a recogerlo); el timbre suena al momento y todos los estudiantes salen despavoridos del salón de clases. Yo espero a que la jauría de estudiantes salga primero, mientras con tranquilidad recojo mis materiales. Termino y no me percato que Bratt ya se había ido sin mí sino hasta que alguien toca mi hombro. Cameron. Él es uno del grupo de los nerds, es un chico tímido, bajito, de ojos y cabello café oscuro, es un haz para la ciencia, eso me han dicho,
—Eh... Luke, ¿cierto? —pregunta nervioso y yo asiento en respuesta—. Nos tocó juntos en Historia, así que dime dónde vamos a hacer el trabajo —dice algo sonrojado mientras sostiene sus libros.
—Será mejor hablar con los otros integrantes para que... —me interrumpe.
—Dale, entonces lo puedes hacer tú, ¿sí? ¡gracias! —sale casi corriendo, huyendo tal vez.
—...estemos de acuerdo —termino mi oración en un susurro—. ¡Diablos!
¡Genial! Ahora tengo que hablar con Scott. «¿Dónde está Bratt cuando más lo necesito?» pensé.