bc

Amando a mi Jefe Narcisista

book_age18+
10
SEGUIR
1K
LEER
chico malo
drama
pelea
ciudad
Oficina/lugar de trabajo
assistant
like
intro-logo
Descripción

Continua la historia donde Cecy está atrapada en una encrucijada emocional que parece no tener salida. Como asistente personal y pareja de Alex, su jefe, vive inmersa en una dinámica de poder y control que se mezcla con el juego de seducción y la pasión desbordada. Alex, un hombre carismático y de éxito, ejerce su influencia con un narcisismo que lo convierte en el centro de su propio universo. Aunque Cecy lo ama con una intensidad casi dolorosa, es consciente de las grietas en su relación: la infidelidad, la manipulación emocional y las constantes pruebas de lealtad que Alex le impone.

A medida que salen a la luz las aventuras de Alex con otras mujeres, Cecy se enfrenta a la dura realidad de su situación: ¿hasta dónde está dispuesta a llegar para conservar el amor de un hombre que parece incapaz de amar a nadie más que a sí mismo? En este complejo laberinto emocional, Cecy deberá decidir si seguir siendo una pieza en el juego de Alex o encontrar la fuerza para romper el ciclo y redescubrir su propio valor.

chap-preview
Vista previa gratis
TENTACIONES PROHIBIDAS
Alex: La culpa era una sombra tenue que se deslizaba detrás de mí, lo suficientemente presente como para hacerme consciente de mi propia debilidad, pero no tan fuerte como para detenerme. Cada día que pasaba, el rostro de la nueva secretaria ocupaba más espacio en mi mente, eclipsando las preocupaciones y dudas que debería tener. Había algo en ella, una frescura que despertaba en mí un deseo primitivo, casi adolescente. Y, sin embargo, sabía que lo que estaba considerando era un riesgo calculado. En mi vida, siempre había controlado cada movimiento, cada decisión. Esto no sería diferente. Durante los últimos días, había ensayado en mi mente cómo hacerlo. Cómo crear un espacio lo suficientemente seguro para que Cecy no sospechara nada. La clave era la sutileza. En el pasado, Cecy y yo habíamos jugado con la tensión, con secretos y manipulaciones, pero esto era diferente. Si quería seguir adelante con lo que mi cuerpo y mi mente me pedían, tendría que manejarlo con precisión. Esa mañana, al entrar al bufete, la vi junto a la recepción, organizando unos documentos con la serenidad que la caracterizaba. Vestía un conjunto sencillo pero elegante, que acentuaba su figura sin ser ostentoso. La manera en que se movía, con una naturalidad que contrastaba con la intensidad calculada de Cecy, me hacía sentir una atracción casi magnética. Me acerqué, fingiendo revisar unos papeles, y nuestras miradas se encontraron. —Buenos días, señor Alex —dijo con esa sonrisa que parecía iluminar todo a su alrededor. —Buenos días. ¿Cómo va todo? —pregunté, manteniendo un tono profesional, pero dejando entrever un matiz más personal en mi mirada. —Bien, gracias. Estoy terminando los reportes que me pidió el equipo de finanzas —respondió, volviendo a concentrarse en su tarea, pero no sin antes lanzarme una mirada rápida, como si quisiera medir mi reacción. Había algo en su tono, en la manera en que decía mi nombre, que me hizo sentir que quizás no era yo el único consciente de esta tensión. ¿Podría ser que ella también lo notara? ¿Que estuviera jugando su propio juego? Pasé el resto del día planeando cómo acercarme sin levantar sospechas. Necesitaba un momento a solas con ella, un lugar donde pudiera explorar esta conexión sin interrupciones. Sabía que no podía permitirme un error, no con Cecy vigilándome de cerca últimamente. Cuando llegó el almuerzo, pasé por su escritorio y me detuve unos segundos. —¿Tienes planes para el descanso? —pregunté, fingiendo desinterés mientras revisaba unos papeles en mi mano. Ella levantó la vista, un poco sorprendida por mi pregunta. —No, nada en particular. ¿Por qué? —Hay algunos detalles del proyecto financiero que quiero discutir contigo. ¿Te parece si lo hacemos en la sala de reuniones del tercer piso? Es más tranquila. Ella asintió, claramente halagada por la atención, pero manteniendo su profesionalismo. Mientras la observaba recoger sus cosas, sentí cómo mi corazón latía con fuerza, no por nervios, sino por la emoción del desafío. Todo esto era un juego, y yo siempre había sido bueno jugando. La sala de reuniones del tercer piso era poco utilizada, lo que la convertía en el lugar perfecto para lo que tenía en mente. Entré primero y me aseguré de cerrar la puerta tras nosotros. Ella se sentó frente a mí, colocando su libreta y su bolígrafo sobre la mesa, lista para comenzar. —¿Qué puntos quieres revisar? —preguntó, su tono lleno de profesionalismo. No pude evitar sonreír al ver cómo se esforzaba por mantener todo en un nivel puramente laboral. Pero yo sabía que había algo más en su mirada, algo que no podía ocultar del todo. Me acerqué un poco más, apoyándome en la mesa, dejando que mi presencia llenara el espacio entre nosotros. —Antes de eso, quería agradecerte por tu trabajo. Has sido una adición valiosa para el equipo —dije, bajando ligeramente el tono de mi voz. Ella me miró, visiblemente sorprendida por el giro de la conversación. Su sonrisa tímida me confirmó lo que ya sospechaba: le agradaba mi atención. —Gracias, señor Alex. Solo trato de hacer lo mejor posible. —Y lo haces muy bien —respondí, dejando que mis palabras se impregnaran de una sinceridad que iba más allá de lo profesional. El silencio que siguió estuvo cargado de tensión. Podía sentir cómo su respiración se volvía un poco más lenta, cómo su cuerpo respondía inconscientemente a mi proximidad. Era un riesgo, lo sabía, pero también sabía cuándo alguien estaba dispuesto a seguirme en este tipo de juegos. Me levanté de mi asiento y caminé alrededor de la mesa, colocándome a su lado. Ella no se movió, pero sus ojos me siguieron, como si estuviera intentando descifrar mis intenciones. —Hay algo más que quería decirte… —comencé, inclinándome ligeramente hacia ella. —¿Qué es? —preguntó, su voz más baja ahora, casi un susurro. —No puedo dejar de notar lo bien que te manejas aquí. No solo profesionalmente, sino cómo traes una energía distinta al equipo. Es… refrescante. Ella bajó la mirada, claramente afectada por mis palabras. En ese momento, su vulnerabilidad y su receptividad me dieron la señal que necesitaba. Extendí mi mano y rocé suavemente la suya, esperando su reacción. No la retiró. —Esto no es profesional… —susurró, pero su tono no era de rechazo, sino de advertencia, como si quisiera señalar que estaba cruzando una línea, aunque no pareciera dispuesta a detenerme. —Lo sé —admití, inclinándome aún más hasta que nuestras caras estaban a pocos centímetros de distancia—. Pero a veces las cosas más importantes no lo son. Antes de que pudiera responder, acerqué mis labios a los suyos y la besé. Fue un movimiento calculado, pero lleno de una intensidad que había estado reprimiendo durante días. Ella respondió al beso casi de inmediato, como si hubiera estado esperando este momento tanto como yo. Sus labios eran suaves, cálidos, y el sabor de su aliento me llevó a un lugar donde la culpa y las dudas no existían. Mis manos encontraron su cintura, y en un movimiento lento pero decidido, la atraje hacia mí. Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cuello, y por un instante, todo el mundo desapareció. No había Cecy, no había bufete, solo este momento, esta conexión que parecía consumirnos a ambos. Nos movimos hacia la mesa, donde la levanté suavemente, colocándola sobre la superficie. Sus manos exploraron mi cabello, mi rostro, mientras yo recorría su espalda, sintiendo cómo su cuerpo se arqueaba hacia el mío. Cada roce, cada gemido contenido era una confirmación de que había cruzado una línea que no podía deshacer, y, sin embargo, no quería detenerme. La sensación de su piel bajo mis manos, la manera en que su cuerpo respondía al mío, era un recordatorio de lo que había estado buscando: algo nuevo, algo distinto, algo que me hiciera sentir vivo de nuevo. —Alex… —susurró mi nombre, con una mezcla de deseo y duda que solo me incitó más. —No digas nada —respondí, inclinándome para besarla de nuevo, más profundamente esta vez. La tarde pasó en un torbellino de caricias, besos y suspiros entrecortados. Cada movimiento era una afirmación de lo que ambos sabíamos: este era un momento robado, un escape de la realidad. Pero también era algo más, algo que ninguno de los dos estaba dispuesto a nombrar. Cuando finalmente nos separamos, ambos nos miramos en silencio, conscientes de lo que habíamos hecho, pero sin arrepentirnos. Ella arregló su ropa rápidamente, y yo hice lo mismo, asegurándome de que todo parecía en orden antes de salir de la sala. —Gracias por la reunión, señor Alex —dijo, su voz un poco más baja de lo habitual. —Gracias a ti —respondí, con una sonrisa que ocultaba más de lo que decía. Mientras la veía alejarse por el pasillo, supe que había cruzado una línea que cambiaría todo. Y, sin embargo, en ese momento, no podía importarme menos.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Nocturnos

read
63.2K
bc

[+21] LLAMADA DE AMOR PARA EL CEO ©

read
17.9K
bc

Cautiva por la bestia

read
17.1K
bc

Bailando con el Diablo (+18)

read
41.7K
bc

PADRASTRO E HIJASTRA

read
60.8K
bc

[+21] BLACKGOLD ©

read
68.9K
bc

Hazme tuya, Papito Alfa

read
5.7K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook