CAPITULO 68—EL ABRAZO MÁS ESPERADO DEL MUNDO. El ómnibus avanzaba lento por la ruta iluminada por la luna. El murmullo del motor era lo único que llenaba el silencio, intercalado con las risas de algún pasajero que dormía o el roce de las ruedas sobre el asfalto. Khael y Eliana iban sentados juntos, de la mano. Para cualquiera era una pareja común, pero en sus corazones latía un destino que les había sido negado durante años. A Eliana le daba pudor. Apenas habían cruzado miradas, apenas un abrazo contenido, y ahora viajaban juntos hacia un reencuentro que ella había soñado toda la vida: ver a su hija. Miró por la ventana, como si buscara en la oscuridad una respuesta que aún no tenía. Khael apretó con ternura su mano, y comenzó a hablar. —Eliana… en el exilio viví cosas que ni yo mis

