KIRA Me desperté con la luz del sol filtrándose a través de las cortinas, una claridad suave que bañaba la habitación con un resplandor dorado. Por un instante, olvidé dónde estaba, olvide que estaba casada, olvide que en esta misma habitación estaba el nombre que me estaba condenando a esta eterna soledad y amargura. Solté un suspiro pesado y cerré los ojos por unos momentos. El aroma a sábanas recién lavadas y el sonido distante del tráfico me hicieron pensar en mi antiguo hogar, en las mañanas en las que me despertaba sin preocupaciones, pero entonces la realidad me golpeó con la fuerza de un huracán que destroza todo a su paso. No era mi hogar y nunca lo seria. Esta realidad era momentánea o al menos así deseaba pensarlo. Abrí los ojos lentamente otra vez, parpadeando para disipa

