KIRA Una semana. Solo había pasado una semana desde que mi vida cambió por completo, y aunque me decía a mí misma que debería estar acostumbrándome, que debería dejar de pensar en cómo mi mundo se había reducido a esas cuatro paredes, la verdad era que seguía sintiéndome más ajena que nunca. No sentía nada de lo que me rodeaba como mío, sentía que vivía en un lugar completamente extraño, que nada de esto me pertenece. Y bueno, es verdad. Simplemente estoy casada con Enzo nada de esto es mío. Cada día que pasaba en la mansión, la sensación de estar atrapada se hacía más fuerte y en muchas ocasiones me sentía ahogada. A veces pensaba que tal vez sería más fácil si simplemente me dejara llevar, si jugara el papel que se esperaba de mí: la esposa perfecta, la que sonríe y guarda silenc

