Porque esta mujer ya no era solo parte de un acuerdo, ya no era un medio para un fin, ya no era simplemente la hija de la mujer por la que toda la vida había estado enamorado, no, ya su madre dejo de existir en mi mente, en mi vida y en mi corazón. Kira, esta mujer que tenía frente a mí ya era mi todo. Minutos mas tarde, ingresamos nuevamente al salón y justo cuando creía que podía permitirme este momento de paz junto a Kira, el aire cambió. Fue como un susurro molesto, una sombra entrando sin ser invitada. Y ahí estaba ella. Sofía. Apareció con esa seguridad arrogante que siempre había sabido utilizar para atraer la atención. Vestía de rojo, como si no fuera suficiente provocación, con un escote ridículo y esa sonrisa venenosa que conocía de memoria. Kira la notó al instante. Lo s

