Al medio día de ese mismo día en que Lara posó sus ojos en Jorge, su anhelo por tenerlo creció como espuma dentro de ella. Cuando ese mismo día conoció a Kaila, su odio y resentimiento hacia ella, también creció como la espuma. No había una razón aparente para que ella iniciara un odio hacia alguien que nunca había interactuado con ella, pero así de vulnerable era Lara, una persona manipulable, vacía e insegura. Kaila y Jorge pasaron junto a ella, sin siquiera darse cuenta de su mirada lasciva e indecorosa. Quien estaba muy pendiente de como sucedían las cosas era Gretel Sully quien en la mañana la había contratado, pero dudando de sus intenciones le pidió que se marchara, pero, ¿qué estaba haciendo cerca en el pasillo del director general? Se rompía la cabeza la gerente Sully. La ger

