[Regina] No puedo negar que el padre Hal era guapísimo, un adonis, ¿cómo un hombre como él era sacerdote? Si me preguntan, realmente es un desperdicio, no podía quitarle la mirada de encima, ojos verdes, labios finos que quería morder, quijada cuadrada y unas manos de infarto, si, no tengo vergüenza, es un sacerdote… —la escucho, hábleme de usted señorita Palmer— su voz interrumpe mis pensamientos sobre él, pero cuando quiero responder Demian me interrumpe… —los dejaré solos un momento, iré por su ropa antes de que alguien la vea… vestida así— dice con completo sarcasmo, en este momento lo odio, odio que se comporte como un patán, no me conoce ni conoce mi vida, esto es humillante, ¿cómo pretende que me quede aquí si me hablará de esa manera? Al salir de la oficina me pongo de pie, llev

