Una mañana Derek se plantó en la puerta del hospital armándose de valor para lo que iba a hacer mientras esperaba por Kilian. —Derek, ¿necesitas algo? —Preguntó Kilian arrastrando una maleta. —Me ha contado Mary que regresas a Estados Unidos hoy. —Así es, pero no tienes que preocuparte por los bebés. Mi tía te mantendrá informado de todo. —Aseguró Kilian, y Derek asintió bajando la cabeza indeciso, después le entregó a Kilian un sobre amarillo. —¿Esto qué es? — Se interesó. —Es para tu hermana. —Declaró Derek con un nudo en la garganta y Kilian frunció el ceño. — Dile que siento mucho por todo lo que le hice pasar y que… bueno, dile que…—“dile que la amo” eso pensó Derek, pero sabía que no podía decirlo. —Dile que ahora está libre de mí y que espero que sea muy feliz. Derek

