Algunas casitas de la Fundación estaban habilitadas para servir como pequeñas oficinas o consultorios, donde funcionaba la administración, el pequeño hospital que Kilian había montado con otros dos médicos que habían en el lugar, la consulta de Audrina y una oficina donde se encontraba el abogado que se encargaba de todos los asuntos legales. De esta última salía Derek, después de haber entrado para hacer un pedido especial al abogado. Cuando se dirigía al patio para asistir al partido de fútbol que Kilian había organizado, Derek se acercó a la consulta de Audrina. Jamás en su vida Derek se había planteado la idea de buscar ayuda profesional, pero algunas noches sentía que se iba a volver loco. El dolor de haber perdido a su hija estaba acabando con él. Derek sacaba fuerzas de cual

