Acompañé a Tiffany hasta afuera de la universidad y allí ella siguió su camino hasta su casa mientras que yo, me encaminé a mi trabajo. Al arribar, pude notar a Marshall cabizbajo y preocupado; supuse que era por su madre pero opté por preguntarle y efectivamente ella era el motivo. —Marshall, ¿estás bien?, luces preocupado —mencioné. —¿Bien? No, no lo estoy —respondió—, no hay manera de estarlo ahora. La salud de mi mamá empeora y continúa deteriorándose con los días. —Ah… Entiendo y lo siento mucho por ti y por la salud de tu madre. ¿Qué te parece si te olvidas del trabajo y vas a cuidarla unos días? —pregunté—. No tienes que preocuparte, yo quedo a cargo de la heladería. —¿De verdad harías eso por mí? —cuestionó. —Claro que sí, has sido demasiado bueno conmigo. Es lo mínimo que p

