—No tengo que pensar nada, ya te dije que no te ayudaré con nada de eso. Enseguida, Tiffany se volteó cabizbaja, como aceptando mi negativa ante su propuesta. Continuamos allí por un rato más, y después, regresamos a casa a descansar y a esperar a mi madre y Frank que estaban prontos a llegar del trabajo. Finalmente, cuando estuvieron en cada libres de trabajo, propusimos nuevamente tener una velada de comida y mucho licor entre todos ya que sería nuestro último día de visita antes de regresar a Oklahoma. La noche se prestó para unirnos aún más como familia. Bromeamos, tomamos muchas fotografías, hablamos un poco de la vida de cada uno, jugamos con Babou incansablemente, y terminamos embriagándonos. —No sabes la felicidad que me da que hayas encontrado una amiga —mencionó mi ma

