Capítulo 20 Una vez de vuelta en Jesi, Andrea pensó que era de absoluta prioridad ir al Ayuntamiento para obtener el permiso de poder bajar de nuevo a las excavaciones de Piazza Colocci. Durante el viaje en tren le había surgido una duda y debía, forzosamente, ir a comprobarlo. ―¡Doctor Franciolini! ―le apostrofó el asesor de las Obras Públicas, mirándolo de pies a cabeza, levantando las pupilas por encima de las gafas de lectura, de manera que hacía que se pareciese más a un ave de rapiña que a un hombre. ―Ya le hemos dicho que las excavaciones están cerradas. Están a punto de comenzar los trabajos de pavimentación de la plaza y la administración no tiene ninguna intención de retrasar más la restauración. Nos arriesgamos a no terminar ni siquiera el próximo verano. Si luego usted, como

