Tranquilo

1469 Palabras
Nos pusimos en marcha y nos adentramos al bosque dirigiendonos hacia el oeste Continuamos nuestro viaje hasta anochecer Luego de un par de horas nos encontrábamos sentados en el suelo —Creo que es momento de encender una fogata. Ayato, quédate con saori.-dijo kenta levantandose Ayato asintió con su cabeza. —¿y bien, hacia donde iremos?.-dije dirigiendome hacia ayato —hacia el oeste. Nos tomara tiempo llegar a nuestro destino.-Dijo mientras cerraba sus ojos. Dejé escapar un suspiro —¿Estás cansada? Si quieres podrías dormir. —estoy bien.-dije cerrando mis ojos —Oye saori.- dijo ayato.- tenemos muchas cosas de que hablar, llegará el momento en que pueda decírtelo. Por ahora no estás lista para eso. Llegará un momento en el cual no podrás escapar de lo que realmente eres. —¿A qué te refieres? —solo te diré algo...- dijo mirándome a los ojos.—Vine para llevarte conmigo, por tú me perteneces desde que estabas en el vientre de tu madre. Dejé salir una pequeña risa que fue silenciada por la mirada sería de ayato —espera. ¿Hablas enserio? Ayato asintió con su cabeza —quiero enseñarte algo.- ayato se acercó a mí espalda poniendo su cabeza en mi hombro.- ahora, cierra tus ojos. Hice caso a lo que ayato me decía. —ahora, concentra tu mente y déjate guiar por tu sangre. ¿A qué se refiere? Luego de unos segundos comencé a escuchar el sonido del río. Abrí mis ojos sorprendida y me dirigí a ayato. —¿U-un río?.- dije —así es...--dijo mirándome fijamente —pero no hay ningún río cerca de nosotros... Ayato sonrió y abrió su boca para hablar —así es, no está cerca de nosotros. Abrí mis ojos como platos —¿como? ¿Cómo hiciste eso? —no lo he hecho yo, lo has echo tú. —¿cómo es posible?.-dije sorprendida —todo es por tu sangre , ahora, cierra los ojos nuevamente.- dijo ayato Cerré mis ojos nuevamente. —trata de mirar más allá de tu vista. —Cerré mis ojos fuertemente, a los pocos minutos pude observar en mi mente a unos pequeños niños jugando. Abrí mis ojos nuevamente —wow ¿cómo es posible?.-dije sorprendida —ok, te diré.- dijo sentándose frente a mi.- eso puedes hacer como te he dicho, por tu sangre y también por el viento. —¿el viento?.-pregunte confundida Ayato asintió con su cabeza. —se que pudiste ver a los soldados ese día. —tienes razón... Ese día pude verlos y escucharlos... Y no estaban cerca de nosotros... Ayato sonrió ante mi respuesta —pues, si no habría sido por ti, no me habría dado cuenta, estaba perdido en mis pensamientos mientras tocaba mi flauta. —oh, ya veo...enséñame más de esto. —no, me niego.- dijo cruzando sus brazos y cerrando sus ojos. Me acerque a él —¿Porqué?.- dije haciendo pucheros. Ayato me miró tiernamente. —eres muy tierna saori. Pero no puedo enseñarte más. dejé escapar un suspiro mientras ponía cara de decepción —Al menos que me des algo a cambio.- dijo cerrando sus ojos —¿Que deseas? —puede que sea algo valioso. —no tengo dinero... —no quiero dinero.- dijo frunciendo el ceño. —e-entonces?...-fije confundida Ayato se acercó a mi rostro y depósito en mis labios un corto beso. —con esto será suficiente Me quedé mirandolo ante su acción de hace unos segundos —tengo la misma habilidad que tú, algunas veces escucho cosas que no quiero escuchar. Miré a Ayato fijamente —¿sabes? Desde hace mucho tiempo te he estado observando. —¿porque tú?...-dije sorprendida —ya te dije, eres mi prometida, tu no perteneces aquí ni al palacio Nakamura —Eso has dicho. Dije mirandolo —Quiero preguntarte algo saori.- dijo mirándome —Dime...-respondí rápidamente —¿Porqué no quiciste ir conmigo esa noche? —¿Como podría huir con un completo extraño? —Supongo que tienes razón.-Dijo sonriendo. De repente la expresión de ayato cambio. Mientras agachaba su cabeza —¿Ayato? Estás bien Ayato se acercó a mi tomándome fuertemente por las muñecas —Detente!.- dije mientras luchaba.- Me haces daño, detente!! Ayato dirigió su mirada a mis ojos. Me sorprendí al ver sus ojos. El color de ojos de ayato que normalmente suele ser azules, estaban ahora de un color rojo. No reconocí su mirada. Sus uñas crecieron cómo las de una bestia, haciendo que se clavaran en mis muñecas —¿Ayato? ¿Que te sucede? O-oye... me estás lastimando.-hice una mueca de dolor Ayato abrió sus ojos como platos —yo... Yo lo siento kaori no quise... Perdóname. —¿qué sucede contigo? Ayato miró a mis ojos Pude darme cuenta que sus ojos aún seguían de color rojo. —Ayato... Tus ojos están... —lo siento mucho, a veces suelo perder el control...- dijo mientras hacia una mueca de dolor. —¿Perder el control? Dirigió su mirada de nuevo a mí mientras lo veía sorprendida. Ayato comenzó a llorar Me acerque a él dándole un abrazo —¿qué sucede?.-dije —aún no puedo explicártelo Tomé su rostro en mis manos mirándolo fijamente a los ojos y abrí mi boca para hablar —Está bien, tranquilo...-Dije mientras le daba un beso en su frente para luego mirarlo fijamente. Antes mis ojos pude ver cómo los ojos de ayato volvían a su color normal, como solían ser normalmente de color azul, como el mar. Tomé a ayato y le di un abrazo mientras tarareaba una canción. Unos minutos después lo mire fijamente —te encuentras mejor? —Si... Muchas gracias saori... —bien esperemos que kenta venga, para poder comer lo que has cazado dije señalando unos peces —Saori sobre esto... No le digas a kenta sobre lo que acaba de suceder. —Está bien, será nuestro secreto.- dije mientras estiraba mi mano hacia él Ayato sonrió como un niño y estrechó su mano con la mía —¿lo ves? Eres realmente guapo cuando sonríes —¿S-su majestad piensa eso de mi? Trataré de sonreír siempre.- dijo sonriendo Comencé a reír nuevamente —Cada vez que sonríes siento que moriré de un ataque al corazón —Entonces, debería dejar de sonreír?.-dije —!No! Es decir, nunca dejes de hacerlo. Comencé a reír nuevamente acompañada de ayato. —Vaya, veo que se divierten sin mi.- dijo kenta mientras cargaba algunas leñas —estábamos conversando y ayato me hizo reír con alguna tontería.- dije mientras sujetaba mi cabello. —¿Que te a sucedido en tus muñecas?.--dijo kenta —Oh, eso... Tenía un poco de comezón y no me fijé cuando comencé a sangrar. Ayato permaneció en silencio. —uhmm que extraño, parece como si te hubiese agarrado un lobo rabioso. —Si así fuese no estuviera con vida justo ahora. Ayato aclaró su garganta. —Ven saori, curare tus heridas. Kenta tomó los peces y comenzó a concinarlos. Me dirigí con ayato —Lo siento mucho, verdaderamente lo siento.- dijo susurrando.-No me di cuenta de lo que hacía. —tranquilo no fue tu culpa. Todo está bien...-dije mirando a sus ojos Ayato tomó unas bendas y las puso en mis muñecas. —aaah gracias, mucho mejor.-fije sonriendo Ayato tomó mis muñecas delicadamente depositando en ellas un pequeño beso. —Mi madre solía decir que así sanaban rápidamente las heridas. —gracias estoy segura que sanarán rápidamente- dije dibujando una sonrisa en mis labios. —Chicos, vengan. Nos dirigimos hacia kenta —En unos pocos días tenemos que ir al pueblo, saben que no podemos quedarnos en un solo lugar, los soldados del emperador hitochi nos están buscando. —lo sé, no debemos quedarnos por mucho tiempo aquí.-dijo ayato —¿que tenemos que hacer?.- dije dirigiendome a ambos —iremos a la próxima aldea, y allí buscaremos dónde pasar la noche. Ayato dijo que nos llevaría a un lugar donde estaríamos a salvo. Ayato asintió con su cabeza.- así es. —¿y hacia donde es?.-pregunte —tenemos que dirigirnos hacia el oeste.-dijo Ayato —perfecto, eso haremos.- dijo kenta- tenemos que tener mucho cuidado. —estaremos yendo de aldea en aldea....-dije mirando al suelo —exacto, tenemos que hacerlo, aunque mayormente nos toque dormir al aire libre en el bosque. Asentí con mi cabeza. —hace un poco de frío hoy.... dije cubriendo mis mejillas Ayato se dirigió a mi dándome un abrazo. —si nos mantenemos así, ya no tendrás frío.- dijo sonriendo. Kenta tomó su espada y golpeó a ayato con la funda en su cabeza. —Auch! Eres un imbécil.- dijo saltando encima de kenta mientras lo tomaba fuertemente de sus mejillas, kenta luchaba para quitarlo de encima de el. —eres como.un pequeño mono resbaladizo. —¿a quien llamas mono? Dijo ayato —es obvio que a ti. Respondio kenta. Y así, comenzaban nuevamente a pelear entre ellos. Dejé escapar un suspiro mientras me dejaba caer en el suelo. Estoy acostumbrada a sus constantes discusiones. Ya han pasado 2 meses desde que logramos escapar del castillo, no pienso regresar nunca más a ese lugar, pero tengo el presentimiento que tendré que volver.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR