Capítulo 2: Andrew y James

2318 Palabras
Tras dos semanas en la ciudad, Lucy consiguió un empleo de medio tiempo como cajera en una pastelería cercana a su hogar. Su empleo era simple, todo lo que debía hacer era recibir el dinero y apretar algunos botones. Ganaba suficiente para vivir, tenía la mañana libre y a veces le obsequiaban pasteles, ¿Qué más podía pedir? La dueña de la pastelería era una señora de unos 60 años, algo obesa, pero todos decían que era por su gran corazón, la típica pastelera buena y gordita. Una señora Claus cualquiera, amaba a todos y cada uno de los seres del universo, excepto a aquellos que intentaban robar la navidad. A las tres semanas de vivir en el 505, ya estaba completamente instalada, cada habitación tenía sus muebles y cada mueble tenía su lugar; ya no dormía en la casa de Noah, pero si pasaba la mayoría del tiempo con él. No tenía más amigos aparte de Noah, me llevaba bien con los vendedores de la pastelería, pero no podía llamarlos amigos, eran solo compañeros de trabajo. - Deberías dar una fiesta de inauguración e invitar a todos tus amigos. No creo que al dueño le moleste -dijo un bromista Noah. - Claro, es una excelente idea -dije sarcástica- Busquemos mi lista de contactos para que no se me olvide nadie -dije aún más sarcástica- Veamos, estás tú, un tal Noah G., mi gran amigo N. Green, ¡Oh! y bueno, no crea que deba invitarlo, pero ¿Qué más da? Es un sujeto que conocí en medio de la calle hace unos días, su nombre es Noah Green -dije con una falsa sonrisa. Mi único amigo sonrió a medias, y dijo: - Fue muy largo para ser gracioso, lo lamento Lucy -dijo falsamente apenado. - No puedo hacer una fiesta de inauguración -dije frustrada- No tengo ningún amigo aquí, tú eres el único. - Μm… es cierto, necesitas más amigos -pensó un rato- No tengo amigos de tu edad, pero tengo un par de amigos que son solo un poco mayores que tú, te los podría presentar -dijo, pero de pronto la expresión de su rostro cambio a una emocionada por tener una idea- O mejor aún, para que no te veas tan desesperada por amigos, tú podrías aparecer casualmente mañana en mi apartamento, pasado las ocho, ¿Qué te parece? -preguntó y siguió hablando sin dejarme tiempo para responder- Te enviaré un mensaje avisando que puedes venir -dijo sin importarle mi opinión- De todos modos, los había invitado a pasar un rato. No les he hablado de ti, así que no tienes de qué preocuparte -sonrió y terminó su monólogo. - Está bien. Pero debes prometer que me dejarás hablar -dije divertida. - No te preocupes, ya me desahogué aquí -rio. - Bueno entonces, estaré ahí pasado las ocho y mi excusa será que necesito hablar contigo sobre alguna cosa del apartamento. - Esta bien, me da igual. No me dejes plantado -advirtió. Acababa de terminar un programa de concursos de la televisión abierta, lo que indicaba que ya eran las ocho y debía alistarme para ir casualmente al 506. Me sentía algo patética por conseguir amigos de esta forma, pero era esto o unirme a algún club como alcohólicos anónimos. Sí, estaba desesperada. No había mucho que hacer, ya estaba vestida como siempre, o sea casual. Lo único que me faltaba era guardar mi teléfono y billetera en los bolsillos. Y mis llaves, recordé, siempre las olvidaba, y terminaba pidiendo a Noah que me abriera. Miré el reloj de la cocina, eran las 8:03, aún era muy temprano y Noah todavía no me enviaba el mensaje, debía hacer algo para matar el tiempo. Observe el espacio común que compartían la sala, el comedor y la cocina, era un desastre. Decidí ocupar el tiempo que tenía para ordenar un poco... "Help! I need somebody. Help! not just anybody. Help! you know I need someone. Heeeelp" Me asusté. Era mi tono de mensajes. Lo abrí: "Ya puedes venir, Noah". - Supongo que puedo ordenar mañana -sonreí al ser salvada por The Beatles. Golpeé segura la puerta de Noah. Ya sabía lo que iba a pasar. Noah abriría la puerta y ambos fingiríamos una conversación normal, de pronto me preguntaría que estaba haciendo y yo diría que nada, entonces él me invitaría a pasar, me presentaría a sus amigos y todo saldría genial. Sí, eso era lo que debía pasar. La puerta se abrió, pero junto a ella no apareció un cómplice Noah, fue sino un chico alto y algo desaliñado. - Hola -dije algo dudosa- ¿Está Noah? -pregunté verificando el número del apartamento, aunque estaba segura de que era el lugar indicado. - No, acaba de salir. ¿Quieres esperarlo? -preguntó el chico amablemente, pero yo no estaba segura- Dijo que no tardaría mucho -trató de convencerme. - Esta bien -acepté- No tengo nada más que hacer y realmente debo hablar con Noah -sonreí sincera mientras era invitada a pasar. - ¿Quién eres? -dijo algo curioso un chico sentado en la sala- Noah no mencionó que había gente invitada. - Yo... - Es amiga de Noah y necesita hablar con él -dijo relajado el chico que me abrió la puerta- Por cierto, soy Andrew Glasson -dijo dirigiéndose a mí- Pero todos me dicen Andy -sonrió- Él es Jamie -dijo como burlándose de su amigo. - Soy James Covell -se presentó- Y puedes llamarme como quieras, mientras no sea Jamie -me advirtió. - ¿Qué hay de malo con Jamie? -pregunte extrañada. - Solo mi familia me llama así -explicó- Además es el apodo de un tierno niño de 6 años. - ¡Ay! pero si eres tan tierno -dijo Andy burlón. - ¡No es cierto! - exclamó un tierno y molesto Jamie. No pude evitar reírme a carcajadas- ¿Y tú, señorita desconocida, de qué te ríes? -dijo fingiendo estar muy molesto. - Lo siento, no pude evitarlo -me disculpé algo avergonzada- Mi nombre es Andalucía Matthews, todos me llaman Lucy, pero me pueden decir como gusten -sonreí. Hubo un pequeño silencio incómodo. - Entonces Lucy, dinos ¿Qué te trae por aquí? -preguntó James rompiendo el hielo. - Debo hablar con Noah -dije esperando que no preguntaran nada más acerca de eso. - ¿No serás de casualidad la nueva novia de Noah? -preguntó Andy curioso. - No. Soy sólo su nueva amiga y vecina -respondí aún algo incomoda. - ¿Vecina? -preguntó sorprendido James- ¿Tú eres la chica que rentó el apartamento con la peor vista de la ciudad? - Si, supongo que soy yo -reí un poco. - ¡Que mal! -dijo algo desilusionado- Esperaba que fueras rubia y alocada -dijo algo triste, creo- Sin ofender. - No te preocupes, no me ofende -dije amablemente. - No es nada personal. Él siempre espera eso de las chicas nuevas. Tiene una debilidad por las rubias locas -aclaró Andy- Cuéntanos, ¿Desde cuándo alquilas el 505? -preguntó y me sorprendió que supiera el número. - Desde hace unas tres semanas -respondí- ¿Cómo sabes que es el 505? -pregunté algo intrigada. - Nosotros vivimos ahí -sonrió- Eso fue hace como un año, creo. Tú eres nuestra sucesora. Nadie lo alquilaba desde que nos fuimos -sonrió Andy y noté el verde oscuro de sus ojos. La puerta principal se abrió captando toda la atención. Probablemente era Noah. Se escuchó un suspiro de molestia. - Fue horrible -dijo entrando con algunas bolsas en la mano- Había una enorme fila en la tienda, pero al menos ahí tenían calefacción y no nevaba -dijo estresado sin poner mucha atención a su alrededor, mientras se quitaba la chaqueta. De pronto volteó como para decirle algo a los chicos y me vio- ¿Lucy? ¿Qué haces aquí? - La verdad, necesito hablar contigo -dije esperando una explicación. - Esta bien, cuéntame -dijo mientras observaba a sus amigos una cara de "¡Váyanse!". Observé como James y Andy tomaron las bolsas y se dirigieron rápidamente a la cocina. Volteé y me encontré con Noah que me miraba divertido. - ¿Qué? -pregunté muy extrañada. - Nada, es solo que... -decía lentamente- ... te gusta James -dijo seguro. - ¿Qué? -pregunte realmente sorprendida- No me gusta James. Ni siquiera sé si me agrada como amigo. No lo conozco -dije convencida de lo que decía. - ¿Segura? -preguntó levantando una ceja. - Si, muy segura -dije mirando sus ojos- Es más, incluso si me gustara, lo que no es así, no estoy lista para involucrarme con alguien sentimentalmente -agregué. - Aún -lo miré sin entender- Aún no estás lista para ser la novia de alguien, pero lo estarás -afirmó- Y te apuesto cualquier cosa que quieras en este mundo, que tu próximo novio será James. - Es solo metafóricamente, ¿cierto? - ¿Qué? - Eso de apostar lo que sea -dije curiosa. - Sí, claro. Es solo para darme confianza -sonrío. Pensó un poco y dijo: - Así que, ¿Dé que querías hablar? -preguntó. - ¡Oh! Cierto -recordé- ¿Por qué me enviaste ese mensaje cuando no estabas? - Porque ya eran los ocho y…-respondió a medias y yo moví la mano como diciendo "continua"- Bueno, y creí que resultaría mejor si realmente venías a mi apartamento preguntando por mí sin tener la menor idea de qué estaba pasando -dijo rápidamente. - Fue un gran plan -sonreí- realmente no sabía que sucedía. - Entonces todo resultó como esperaba -dijo satisfecho. - Deberías llamar a los chicos. - Cierto -rio- ¡James! ¡Andy! ¡Ya pueden venir! -gritó suavemente. De inmediato aparecieron los chicos, cada uno con dos cervezas en la mano. El ambiente se puso algo incómodo, pero enseguida James rompió el hielo. - No sabíamos si te quedarías -se dirigía a mí- De todos modos, te trajimos una cerveza. Aquí tienes -dijo mientras me entregaba la botella. - Gracias -sonreí. - No hay de qué, las novias de Noah son nuestras amigas -dijo con una sonrisa. - Ya les dije que no soy su novia. Solo soy su amiga -aclaré nuevamente algo molesta. - Esta bien, lo que tú digas. No tienes para que molestarte, te creemos -dijo aparentemente sincero- Todos saben que Noah no tiene novia desde que se divorció. - ¿En serio? -pregunté curiosa, olvidando que Noah estaba junto a mí. - Sí, en serio -respondió Noah y yo me sentí como la peor persona del mundo- Y no por falta de oportunidades -continuó- No he tenido una novia en 2 años porque aún no he encontrado a nadie que me entienda y me haga sentir como ella lo hacía. - Lo siento Noah, yo no quería... No conseguí continuar, tres risas a carcajadas me lo impidieron. - ¿Qué? ¿Eres una niña? - dijo Noah aun riendo- Bueno, sí lo eres. Pero ¿realmente creíste que tenía sentimientos? -asentí con la cabeza avergonzada. - Tranquila, no tienes por qué avergonzarte -dijo Andy recuperando el aliento- A mí me hicieron creer que tenían un romance oculto. - ¿Hicieron? -pregunté confundida- Creí que ustedes dos... - ... que nos mudamos juntos -acertó James- Es cierto y somos amigos desde antes de conocer a Noah -me explicó- Pero yo lo conocí primero, en mi época de ocio -terminó de aclarar- Afortunadamente yo no fui víctima de una sus bromas -dijo respondiendo a mi duda no articulada. El resto de la velada fue igual de agradable, los chicos me hablaron acerca de ellos y cómo se habían hecho amigos de Noah, mientras yo les hablaba un poco sobre mí. La verdad, Andrew y James parecían ser buenas personas y grandes amigos. Me habían agradado bastante. La mitad de la noche me la pase pensando en lo que había dicho Noah sobre James. No estaba segura de sí me gustaba o no, solo lo conocía desde hace unas horas, era imposible que lo supiera. Aunque debía admitir que tanto James como Andy eran bastante apuestos de dos formas distintas. Andrew Glasson, era un chico muy alto de más de 1.90 m, quizás más delgado de lo que debería estar, sus ojos eran de un hermoso verde oscuro, su caballero era muy n***o, casi tanto como el carbón, haciendo que su piel se viera más blanca de lo que realmente era. Andy era guapo, pero no era mi tipo, además tenía una novia. Por otra parte, estaba James Covell, un chico solo un poco más bajo que su mejor amigo, de unos 180 y algo centímetros, aparentemente tan gordo o delgado como debía estar, de ojos claros, no estaba segura de sí eran verdes o azules, su cabello era simplemente marrón, no había mejor palabra para describirlo, y su piel era de un blanco rosáceo como la de Noah, pero no tan blanca. James era más del tipo de muchachos que solían gustarme, y de echo debo admitir que, si me hubieran hecho elegir físicamente entre Andy y James, me hubiera inclinado por James. Cuando logré admitir que James me gustaba físicamente, me acordé inmediatamente de Alex, y pensé en lo distinto e igual que era, no solo físicamente, es decir no conocía realmente bien a James, pero había descubierto parte de su personalidad esa noche. Por un lado, estaba Alex, que era el clásico chico bueno que todos aman, pero que realmente tiene su lado oscuro y al final, no es tan bueno como parece. En cambio, James parecía ser un chico que no tiene nada que ocultar, que tiene valores muy marcados, pero que nadie ama por su exceso de honestidad que a veces es confundida con arrogancia. No estaba segura de si pensaba en James de esa forma porque Noah lo había forzado, o si era porque realmente veía así a James, pero de todas formas sabía que no podía salir con James ahora, por al menos tres motivos: Primero, no lo conocía y por lo tanto no sabía realmente si me gustaba. Segundo, no estaba lista para una relación. Tercero y último, ni siquiera sabía si le gustaba o no a James.
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