bc

Dulce tentación millonaria

book_age16+
3.5K
SEGUIR
28.8K
LEER
multimillonario
love-triangle
matrimonio bajo contrato
familia
HE
arranged marriage
playboy
heroína genial
drama
sin pareja
pelea
brillante
campus
ciudad
Oficina/lugar de trabajo
crush de la infancia
love at the first sight
seductive
like
intro-logo
Descripción

¿Un beso podría cambiar tu vida? En la vida de Sunday, sí.

Sunday es empleada de una empresa muy famosa llamada Johnson Industries. Desde que, accidentalmente, le dio un beso al jefe de la compañía, las cosas no han ido bien para ella. Con temor a ser despedida, pasa sus días con tristeza, hasta que, inesperadamente, el gran Damian Johnson: apuesto, sexy y con un aura intrigante la asciende a secretaria personal.

Ahora, Sunday trabaja incansablemente día y noche, soportando la presión de su exigente jefe. Mientras tanto, los rumores de que Damian es gay se esparcen por la empresa… todo por culpa de la bocota de Sunday. Después de todo, nunca se le ha conocido pareja.

Para complicar aún más las cosas, la abuela de Damian quiere casarlo con Virginia, una despampanante rubia de curvas pronunciadas. Pero a Virginia solo le interesa fusionar la empresa de su padre con la de Damian.

Es entonces cuando, como compensación por los chismes, Damian obliga a Sunday a casarse con él. Entre tantos momentos compartidos, las chispas comienzan a volar.

¿Se enamorará Sunday de su arrogante jefe? ¿O descubrirá que, en realidad, Damian es un príncipe azul oculto?

chap-preview
Vista previa gratis
El beso al CEO
POV SUNDAY Madre mía. ¿Cómo he llegado a esto? Frente a mí está la persona menos esperada y lo he besado por accidente. ¿Qué rayos he hecho? Horas antes... He estado trabajando los últimos meses en la empresa Johnson, la cual me acogió y me dio un buen puesto. Me siento muy agradecida por eso. He decidido hacer mi trabajo a la perfección para que nadie pueda tener quejas de mí. No quiero ser más una carga para mis padres, así que por eso quiero ahorrar lo suficiente para pagarme mis clases y poder mudarme a un apartamento pequeño. Quiero mantenerme por mí misma. Mis compañeros de trabajo han sido bastante amables conmigo, apenas me estoy acostumbrando a ellos. A veces vamos a almorzar juntos a una cafetería que está cerca de la enorme empresa, pero no todo el tiempo. Aún no conozco a mi jefe, el dueño de esta enorme y prestigiosa empresa, pero dicen que es bastante estricto. El jefe siempre está viajando y viene de vez en cuando a ver su trabajo. Después de que salimos de una reunión de la empresa, me dirigí a mi escritorio para pasar los apuntes que he hecho a la computadora. Tengo mucho trabajo que hacer el día de hoy, me siento algo cansada, pero no puedo desistir. —Hola, Sunday —me dice Julia—. ¿Vamos a almorzar todos juntos hoy? Ha sido una mañana pesada —ella se sienta a mi lado, en el escritorio que tengo cerca. —Está bien —asentí—, solo tengo que pasar todo esto a la computadora y nos podemos ir. —El tiempo pasa demasiado rápido acá. ¿Sabes por qué todos están apresurados hoy? —No, ¿por qué? —quise saber. Había visto más movimiento de lo normal hoy, cosa que me pareció muy rara. —Bueno, el jefe viene a la empresa después de estar algunos meses en otro país con cosas de trabajo. —¿Y cómo es el jefe? —Aparte de guapo y atractivo, es bastante estricto y enojado. —Hace una mueca—. La mayoría suele tenerle miedo. —¿Ah, sí? —elevé una ceja—. ¿Crees que tenga algún problema con que hayan contratado personas nuevas? —quise saber con algo de miedo. Apenas llevaba un tiempo trabajando acá y no quería que la llegada del jefe trajera consigo malas noticias. Quizás no le parezca que yo haya entrado a trabajar o que hayan contratado gente nueva. Más gente aún. —No creo. El jefe tiene asuntos mucho más importantes que atender. Asentí, queriendo estar segura. Continué con mi trabajo un poco pensativa hasta que por fin terminé. Julia, a mi lado, también empezó a meter papeles en carpetas y a guardarlas. —¿Lista? Muero de hambre. Yo asiento mientras tomo el bolso. Ambas avanzamos hacia donde estaban los demás. Hablaba de Lucas y Dalia. —La señora del local nos ha guardado una mesa, así que es mejor darnos prisa —nos dice Lucas. Por lo general, los restaurantes cerca de las empresas siempre se llenaban debido a todos los trabajadores que iban a comer allí. Salimos de la empresa y llegamos al restaurante. Ya estaba más que lleno, había algunas mesas reservadas y vacías. —Justo a tiempo —dice Dalia—. Sunday, ¿cómo va el trabajo? ¿Te has adaptado bastante? —¡Claro que sí! —respondí. El mesero nos trajo los menús, así que elegí algo que no fuera tan caro. —He oído que el jefe vuelve a la empresa —murmura Lucas. —Solo espero que sea otro viaje fugaz —murmura Dalia—. El jefe a veces puede ser bastante... malo. —¿Malo en qué sentido? —quise saber, tenía bastante curiosidad sobre ese tema. —Bueno, ellos se refieren a que es muy perfeccionista, estricto, no le gusta ver a nadie haciendo nada. Siempre quiere ver movimiento en su empresa —responde Julia—. Es lo lógico, para eso nos pagan. Se unieron a la mesa más trabajadores de nuestro piso, algunos no platicaban tanto conmigo. Apenas y los estoy conociendo mejor. —Sí, es todo lo que un jefe de verdad hace —responde una chica que he visto un par de veces. Aún no me sé el nombre—. Además, el señor Johnson es un bombón. —No hablemos más de trabajo, por favor —dice Lucas. La comida llegó. Todos empezaron a hablar de sus vidas, de sus rutinas en casa y de sus problemas en las relaciones. La plática estaba entretenida hasta que Lucas empezó a decir que jugáramos algo. Habíamos terminado de almorzar y aún teníamos cuarenta minutos libres. Teníamos tiempo para descansar un rato. —Verdad o reto —dice Dalia. —Ay, no. Ustedes ponen retos bastante fuertes —dice Julia. La mayoría le dieron la razón, pero Lucas no les hizo caso. Tomó una botella y empezó a girarla. Le tocó a Dalia la primera. —Verdad o reto, Dalia. —Reto. Todos rieron. —Me gusta arriesgarme —dice ella. —Te reto a que... —pensó Josh—. Vayas a la cocina del restaurante y robes un pedazo de carne sin que te miren. Dalia sonrió y se encogió de hombros. Se puso de pie y se dirigió a la cocina del restaurante. Tardó un poco, pero después apareció con un plato de carne en sus manos. Se sentó a nuestro lado, sintiéndose satisfecha por lo que había hecho. —Ni siquiera me vieron, ya le diré yo a la dueña que me lo cargue a mi cuenta —nos dice—. Coman si quieren. —Bien, va otra ronda —Lucas vuelve a girar la botella. Sentí ansiedad porque no quería que me tocara a mí. No estaba segura de si podía hacer un reto así de fuerte. Para mi alivio, le tocó a Julia. —Esta vez elijo verdad. Siempre escojo reto. —Te la pondré fácil entonces: ¿es verdad que has salido con más de tres hombres en la misma semana? Abrió la boca del asombro. —Ustedes no deberían hacer caso a chismes —responde—. Y no, no es verdad. Lucas volvió a girar la botella. Me tocó a mí. —Siempre eliges verdad, Sunday —me dice—. Ahora te toca reto. —Por favor, no seas tan duro conmigo —le dije. —Tranquila —Lucas sonrió malévolo. Eso me hizo pensar que no serían tan amables conmigo—. Te reto a que beses a la siguiente persona que atraviese esa puerta. Me reí. —Estás loco. —Vamos, Sunday, todos acá cumplimos los retos. Dalia hasta robó carne. Todos se me quedaron viendo. —No te dejarán ir si no lo haces —murmura Julia—. Anda. Ella recibe un mensaje en ese momento. —Es mi primo. Está buscándome cerca del restaurante. Es probable que sea él quien atraviese esa puerta. Vamos, tienes que hacerlo. —¿Qué? ¿Tu primo? Ella asintió. —¿Ya está aquí? —Le enviaré un mensaje explicando todo para que no se sorprenda. —¿Qué tanto hablan ustedes? —inquiere Lucas. —Lo haré —asentí, poniéndome de pie. Recibí aplausos y ánimos de ellos. Me dirigí a la puerta y esperé a que alguien la atravesara. Cuando escuché la campana, supe que era hora de actuar. Me acerqué al chico sin siquiera verlo a la cara y le di un tremendo beso. Espero que eso sea suficiente. Cuando me separé y lo miré, me quedé un poco asombrada por lo guapo que era. El hombre me miró estupefacto. —¡Sunday! —Dalia y Josh se acercan. —Amiga, por favor, dime que has entendido bien lo que te he dicho —dice Julia—. Tenías que besar a mi primo. —¿No es tu primo? —Claro que no. —Señor Johnson, qué gusto volver a verlo de nuevo —le dice Josh al hombre alto y apuesto frente a mí. Me congelé en ese momento porque estaba cayendo en cuenta de lo que había hecho. Dios mío, había besado al gruñón de mi jefe. Al señor Damián Johnson.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.7K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
101.9K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
54.3K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook