La escena del crimen chocó ligeramente a Sophie aunque no supo el por qué. Había visto casos peores, con más sangre y violencia. Este le decía que parecía que el culpable se arrepentía. Una mujer de algo más de cuarenta años estaba estirada en la cama con cuidado, llevaba un vestido blanco que, a pesar de parecer antiguo se veía bastante nuevo, y estaba rodeada de flores. Era parecido a una ofrenda, pensó Sophie. En la habitación ya había un par de agentes de la científica examinando la habitación y el cuerpo, aún y así ella se acercó. En la mesita de al lado había una foto de la mujer, con su marido y su hija de quince años. Ella había encontrado el cuerpo. Miró el c*****r. Se le veían marcas en el cuello que parecían hechas por una cuerda fina. La miró con más detenimiento, intentando no tocar nada.
─Brianna─dijo Sophie, mirando a la chica de la científica.─¿Habéis determinado la causa de la muerte?
─No aún. Por fuera parece estrangulamiento, pero hasta que no hagamos la autopsia no lo sabremos seguro.
─Ya lo suponía.
─Pero si realmente la ahogó, ella no opuso resistencia… así que podría haber estado drogada o algo.
─¿Eso significa que nada de restos bajo las uñas?
─Parece ser que no. Ya te lo confirmaré… bueno, Niall lo hará. Se ocupa de esto.
─Pero no está aquí.
─Por ahora su sitio es en el interior del laboratorio.
─Ya veo. Bueno, te dejo trabajar… Ahora tengo que hacer la peor parte del trabajo.
─¿Peor que ver un cuerpo?
─Sí. Preguntar y buscar sospechosos.
─¿No es siempre el marido?
─No tiene porqué. Y a veces no sé si es mejor o peor.
Sophie salió de la habitación, que por alguna razón le producía una sensación extraña a pesar de haber estado en escenas más macabras sin sentir apenas nada. En el salón estaba sentado el marido de la víctima, Jim Kelly, y enfrente suyo estaba Jack Murphy.
─¿Puede decirme dónde estaba entre las diez y las doce?─preguntó.
─En el trabajo. En una reunión. Seguro que todos lo recuerdan contando que yo era el que hablaba. ¿Y a qué viene eso?
─Es rutinario. ¿Y su hija?
─En su habitación. Supongo que entenderá que no se encuentra bien…
─Pero tenemos que preguntarle…
─¡Dejadla en paz! Aún es una niña y acaba de perder a su madre.
─Lamentablemente no podemos hacer eso. Como sea… ¿en qué trabajaba su mujer?
─En una librería. Hoy tenía descanso e iba a ir a algún sitio. Me lo dijo, pero no lo recuerdo… Tenía demasiado que hacer.
─¿No apuntaba sus citas en algún lado?
─No. Tenía muy buena memoria…
─¿Sabe si alguien le guardaba rencor…?
─No. Nadie. Era amable con todos y… no sé…
─Por favor, debe concentrarse…
─Señor─dijo Sophie acercándose a su jefe.─No parece que haya habido forcejeo ni nada… y apenas hay restos.
─¿Puedes ir a hablar con la hija?
─Claro…
─Gracias.
Sophie se dirigió al pasillo y una vez ahí miró las puertas. Un par estaban entreabiertas, y otro par estaban cerradas, pero supo cuál era la habitación de la hija porque en la puerta había un cartel colgado con su nombre “LUCY”, además de una pegatina que advertía “No pasar”. Sophie llamó a la puerta y a los segundos abrió. Una chica estaba sentada en la cama, con unos auriculares puestos y con restos de lágrimas por las mejillas. En ver a la policía, la chica paró la música y se levantó.
─¿Necesitas algo?
─Sé que no es un buen momento, pero debo hacerte unas preguntas…
─¿Pillarás a quien le ha hecho daño a mi madre?
─Te lo prometo.
─¿Qué quieres saber?
─Cuando has llegado… ¿has visto algo raro o sospechoso?
─No. Todo estaba en calma.
─¿Te has dado cuenta de si tu madre últimamente estaba diferente? ¿O si había alguien nuevo en sus círculos?
─No. Estaba como siempre… y apenas sale ni tiene amigos. Ninguno nuevo.
─¿Ha venido alguien a hacer alguna reparación en estas semanas?
─Tampoco. Papá se ocupa del mantenimiento de todo normalmente… Y sino viene un amigo suyo que tiene mejores conocimientos sobre eso.
─Entiendo.
─¿No vas a preguntarme sobre mi padre? Siempre lo hacéis…
─Por lo que he oído, tiene una buena coartada. Pero, ¿hay algo que quieras decirme?
─Mamá le acusó de engañarla con una compañera más joven. Él lo negó, pero ella decía que lo sabía seguro. Y que además le asqueaba porque esa chica y mi madre se llevaban bien antes…
─Ya veo… No debía ser fácil para ti.
─Siguen tratándome como a una cría… y no lo soy.
─A los padres les cuesta aceptar que los hijos crecen.
─¿Tú tienes hijos?
─No. Ni siquiera tengo pareja.
─¿Cómo te llamas?
─Sophie Doyle.
─Es un nombre bonito…
─El tuyo también. Ahora debo irme. Si recordases algo… llámame─dijo Sophie, entregándole una tarjeta con su número.─O si simplemente necesitas hablar. Ya nos veremos.
─¿De verdad le cogeréis?
─Nunca dejo a los malos en la calle─contestó firmemente. Salió de la habitación y volvió al salón. Su jefe estaba en la puerta hablando con un par de agentes de la científica, y en verla le hizo una señal para que se acercase.
─Por ahora ya hemos acabado aquí. ¿Te ha dicho algo importante la hija?
─No recuerda a nadie extraño, pero sí dice que su madre decía que su marido la engañaba con una compañera del trabajo.
─Eso puede ser una pista… Vámonos. Quiero que hables con Aidan para llevar el caso juntos.
─Entendido.
─Me ha sorprendido, pero, que antes no estuvieseis ambos juntos.
─He terminado antes de comer y quería subir al despacho, nada más.
─Bien.
─Ya podrías haberme avisado de que había un trabajo─se quejó Aidan una vez Sophie le puso al corriente.─Habría venido…
─Tenía prisa, así que no he perdido el tiempo.
─No entiendo que estés molesta conmigo, Sophie. No te mentí.
─Solo omitiste la verdad. Ahora no quiero hablar de eso, ¿vale? El caso es prioritario.
─Tenemos que trabajar juntos y si no hablamos…
─Estamos hablando.
─Sabes a qué me refiero. j***r, Sophie, he pensado mil veces en dejar a Molly.
─¿Y a mi qué? Si estás con ella, no quiero saber nada de ti, ¿me entiendes? Y aunque no lo estuvieras, tengo mis dudas de querer algo contigo. Si no la quieres, no alargues la mentira y ya.
─Pero Callum…
─Aidan, no me jodas, estás tratando de que te tenga lástima y no vas a conseguirlo. Aquello fue hace seis años y culpa de ambos, no quiero nada más. Ahora, hablemos del asesinato.
─¿Tienes alguna fotografía?
─No. Los de la científica seguramente sí. Pero no había odio… bueno, no lo reflejaba mejor dicho. Estaba bien vestida, en la cama rodeada de flores…
─¿Qué?─soltó Aidan, incrédulo.
─Eso. Fue la hija quien…
─¿No te suena de algo esa escena, Sophie?
─¿De qué…?─empezó ella, pero se detuvo. Por eso había tenido esa extraña situación cuando había entrado y visto la habitación. Porque no era la primera vez que lo veía. Alguien le había dibujado la escena del crimen incluso antes de que ocurriera.─¡j***r!─soltó ella.─Ve a hablar con Murphy, yo voy a ver a Smith.
─¿Por qué no al revés? La carta la recibiste tú… yo puedo preguntarle a Niall si tiene algo.
─Se la he dado yo la carta, quizás no te dice nada. Sabe que es personal.
─Pues le diré que tiene que ver con el crimen. De seguro que se debe haber dado cuenta si ha visto una fotografía.
─Pareces empeñado en ir a ver a Smith.
─Es solo que se lo explicarás mejor tú al jefe que no yo.
─Entonces voy a por el dibujo y después hablaré con él.
─Tardarás más…
─¿No quieres que vea a Niall o qué?
─No es eso. Da lo mismo, hazlo como prefieras.
─¿Le tienes envidia al nuevo porque voy a verle?
─Yo te veo cada día, así que eso no tiene sentido.
─Aidan, te lo digo en serio ahora. Lo de que te gusto o no sé qué rollos, no quiero oírlo más. Ocúpate de Molly y Callum, que es tu deber y deja de entrometerte en mi vida con otros chicos.
─No pretendía hacerlo. Sé que no somos nada salvo compañeros.
─Eso es todo, básicamente. Y ahora me voy… aunque espérame en el despacho de Murphy. Si no fuera por ti me hubiese costado más acordarme de la carta.
─Me alegra ser útil. Date prisa, nunca sé de qué hablar con el jefe.
─¿Te da miedo?
─Quizás un poco.
Sophie se rió, se dio la vuelta para abrir la puerta y Aidan aprovechó para mirar su cuerpo de espaldas. Su pequeño cuerpo con unas curvas que podían cautivar a cualquiera, pero a las que nadie podía acercarse si no quería buscarse problemas. Sophie era todo mal genio cuando alguien se le acercaba con intenciones claras. Y eso también le gustaba.
─Niall, necesito el dibujo.
─¿Por el caso? Es exactamente lo mismo.
─Lo sé. Tengo que hablar con Murphy, así que…
─Está bien. Tampoco he encontrado nada útil, lo siento.
─No importa, lo has intentado. Te debo una.
─¿Qué tal una cena?
─Si eso es una cita, no. No quiero que mi vida privada y profesional se mezclen, perdona…
─Cena de amigos, Sophie. Ayer te ví con un chico que parecía… drogado. Conozco a alguien que podría ayudarle y pensaba que quizás podría presentaros.
─¿En serio?
─Sí.
─Creo que cada vez te debo más, Niall. Nos vemos más tarde, mándame un mensaje o algo si lo prefieres.
─Vete, anda.
Sophie entró en el despacho de Murphy. Dentro estaba Aidan sentado y Jack tomando un café tranquilamente, mirando por la ventana. Miró a Sophie y se dio cuenta de que estaba exaltada. Dejó la taza y apoyó sus manos en la mesa, tirando el cuerpo hacia delante, quedando inclinado.
─O’Reilly me ha dicho que teníais algo.
─Sí. Debería haberme dado cuenta nada más ver el crimen, pero estaba algo distraída. Anoche en llegar a casa tenía una carta… Este era el contenido─explicó Sophie, tendiendole el dibujo.
─Desde luego parece ser nuestro escenario… Pero el crimen ha ocurrido hoy.
─Era premeditado.
─¿Por qué enviártelo a ti?
─No lo sé. Quizás porque aunque no soy inspectora ni nada, ayudé en el último caso y salí en la tele… La cosa es que no es coincidencia.
─¿Podía prever que iba a conseguir dejar el sitio exactamente igual que en el dibujo? Porque parece complicado.
─Si tenía el sitio estudiado y el tiempo suficiente, supongo que sí.
─¿Has hecho analizar el papel?
─Sí, pero no hay huellas y parece que es una fotocopia del original, así que eso puede dificultar que sepamos qué tipo de lápiz se usó o el papel…
─Lo tenía bien pensado… ¿Pero por qué tomarse tantas molestias por un solo asesinato? Estamos sin pistas, así que…
─No quiero tener razón… aunque será mejor que pregunte. ¿Había algún dibujo en la casa?─interrumpió Aidan.
─¿No estarás insinuando…?─empezó Sophie, pero su jefe la cortó.
─Había uno. Hemos pensado que era de la hija, pero… ¡Mierda!─soltó, golpeando la mesa.─Os quiero a los dos en el caso, ¿entendido? Y es prioritario. Esto pasa por delante de ninguno.
─Sí, señor─respondieron ambos.
─El dibujo debe estar en la casa. Creíamos que no tenía nada que ver. Id a por él.
Los dos agentes asintieron y a la señal de su jefe salieron del despacho.
─Si realmente es un asesino en serie, ¿por qué deja pistas de su siguiente crimen?─murmuró Aidan.
─Narcisista. Cree que no le pillaremos.
─Espero que no te moleste trabajar conmigo.
─Eres mi compañero. Casi siempre lo hacemos.
Sophie se avanzó y con el movimiento su pelo fue hacia delante como una cortina de fuego. Aidan la siguió, aunque sin decir nada. Bajaron, cogieron un coche y volvieron a la casa donde se había cometido el asesinato. Probablemente el primero de varios. Pero Sophie tenía decidido que iba a coger al culpable, aunque le costara. A este no le dejaría escapar.