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1618 Palabras
Gary Campbell estaba sentado enfrente de un impasible Ryan Fitzgerald, que le miraba totalmente serio, sin apenas parpadear y sin decir nada. Solo observando al sospechoso que tenía enfrente. Cuando Flynn Gallagher y él se habían identificado como policías, Campbell había empezado a correr, obligando a los dos agentes a ir detrás de él, por lo que cuando le habían cogido le habían puesto las manillas y aún no se las habían quitado. Gary empezaba a parecer impaciente y nervioso, justo lo que esperaba Ryan, que estaba a solas porque Flynn había ido a buscar a Sophie Doyle y a Jack Murphy.  Ryan abrió el expediente de Gary con lentitud. Empezó a pasar páginas, leyendo solo algunas frases por encima. Y sonreía. ─Vaya… tienes un expediente de oro─comentó Ryan. ─Eso fue hace tiempo─se defendió el hombre. Como habían podido ver en las grabaciones era moreno y no llegaba al metro ochenta. Estaba delgado, más de lo normal, como si apenas comiera, pero después de verle correr sabía que estaba en forma. Tenía alguna arruga bajo los ojos, seguramente porque se acercaba a los cuarenta. Sus ojos claros destacaban en su piel más bronceada que la que solían tener los vecinos de Dublín.  ─Nunca se supera completamente el pasado...─murmuró el policía, mientras seguía pasando páginas. La mayoría eran solo para rellenar, sin información relevante, pero sabía que eso ponía de los nervios a los sospechosos. ─Ya estoy aquí─dijo Flynn, entrando en la sala. Cerró la puerta y se acercó a su compañero.─Murphy está al otro lado… Doyle ha ido a buscar al psicólogo. ─¿No estaba con el jefe? ─Se ve que no. Se ha ido sin decir nada. ─Que raro. Siempre suele ir pegado a Sophie. Pero da lo mismo, no le necesitamos para un interrogatorio. Siempre los hemos podido hacer sin ayuda externa. ─Murphy prefiere que esté. Me ha dicho que esperemos unos diez minutos, si Beckett no aparece empezamos. ─Está bien. No es lo que preferiría, pero si son órdenes habrá que cumplirlas. ¿Puedes quedarte tú unos minutos? Quiero ir a por algo de beber mientras esperamos. ─Claro. Ve. Los dos agentes se intercambiaron los sitios. Ryan salió, dejando a un Flynn sonriente enfrente de Gary. Pareció que la sonrisa del segundo policía causaba incluso un peor efecto en el sospechoso que el silencio del primero. Se mostraba visiblemente inquieto y movía las manos de tal forma que se oía el ruido de las manillas a cada momento. Sophie tenía el móvil en la mano y estaba marcando el número de John. Había ido a ver a Niall Smith por si hubiese alguna posibilidad que hubiera ido a verle, pero el resultado había sido negativo. Sonó varias veces hasta que una voz interrumpió la espera. ─John Beckett. ─¿Se puede saber dónde estás?─preguntó Sophie. ─Me ha surgido algo urgente… ¿Pasa algo? ─Un sospechoso. Queríamos que le observaras… ─Ya… entiendo. No puedo llegar demasiado rápido, así que mejor grabadlo y después lo miro. ─¿Dónde estás? ─Con un paciente… Necesitaba hablar conmigo rápidamente y eso... ─Está bien… Les diré que no puedes venir. ─Sophie, ¿estás bien? ─¿Por qué lo preguntas? ─Hoy apenas has dormido y es más del mediodía… Me preguntaba si estabas bien o estabas cansada… ─No hace falta que te preocupes. Estoy bien. Tengo que ir al interrogatorio, llámame en cuanto puedas venir, ¿si? ─Claro. Nos vemos luego. ─Perfecto… Jack Murphy se giró en oír la puerta abrirse, pero en ver solo a su agente frunció el ceño. Pensaba que el psicólogo vendría con ella, pero no era así. Viendo el rostro de ella supo que había una explicación, así que no dijo nada y esperó que Sophie hablase. Le contó brevemente lo ocurrido y él lo entendió. Mandó un mensaje a Flynn, sentado enfrente del sospechoso, indicándoles que podían empezar, y este le hizo una señal a su compañero para que fuera el primero en hacer alguna pregunta. ─Sabemos que hace un par de semanas fue a la galería de la ciudad… ¿Puede decirnos por qué?─preguntó Ryan, de pie al lado de la mesa. ─Es obvio, ¿no? A ver las exposiciones… ─Tu expediente dice de todo salvo que te guste el arte. ─La gente cambia, ¿sabe? ─Entonces, ¿qué exposición había? ─E-esto… ─¿Se acuerda de algún nombre? ─¡S-sí! Un tal Cian… ─¿Ninguno más? Porque de ese artista solo había un par de cuadros, mientras que había otros más conocidos y con más obras. ─Y-yo… ─La verdad pero, no me extraña que solo recuerdes ese nombre─comentó Flynn entonces.─Te sentaste un par de horas enfrente de sus obras… ¿Por qué razón hiciste algo así? ¿No resultó aburrido? ─E-esto… ─¿Acaso estabas intentando escuchar las opiniones de la gente que pasaba alrededor? Y cuando oíste las críticas te cabreaste… ¿Qué? ¿Te quedaste con las caras de todos para así matarles? ─¡Yo no he matado a nadie!─gritó entonces el sospechoso. ─Tenemos una grabación que demuestra que fuiste detrás de Sasha Kelly, y días después aparece muerta. ¿Piensas que creeremos que es una coincidencia? Tu expediente habla por sí solo─respondió Ryan, calmadamente. ─Es verdad que la seguí─reconoció el hombre.─Pero no quería matarla… Yo… le robé la cartera. Estaba esperando para ver si aparecía alguien que aparentaba ser adinerado… y ella lo hacía. No es que llevase demasiado efectivo, pero lo cogí y después tiré la cartera. ─¿Ella te vio y es por eso que la mataste?─insistió Flynn. ─No. Jamás mataría a nadie. ─Pero bien que les robas. ─No tengo empleo solo por errores del pasado. Apenas puedo comer. Estaba desesperado. ─Bien… ¿dónde dices que tiraste la cartera?─preguntó Ryan. ─Casi enfrente de la galería… La tiré cerca de unas plantas. ─¿Por qué no en una papelera? ─Pensaba que de esa forma la encontrarían antes. ─¿Para?  ─Aunque es verdad que le cogí el dinero no significa que quiera darle un dolor de cabeza renovando papeles y tarjetas… ─Que ladrón más considerado─bromeó Flynn. ─¿Dónde estabas el lunes pasado entre las doce y las dos?─preguntó Ryan. ─En el centro de la ciudad probablemente. Voy dando vuelta por las calles para ver si encuentro alguna oferta de trabajo. ─¿Y el miércoles entre las seis y las siete? ─Durmiendo. Siguieron preguntándole su paradero en los días del asesinato, pero no tenía coartada para ninguno de los crímenes. Podía ser posible que alguna cámara en la ciudad le hubiese grabado en alguno de los días, pero era tan complicado encontrar una cara entre muchos cientos en una de tantas calles de la ciudad, que resultaba casi imposible. En acabar el interrogatorio los dos hombres salieron de la sala y se reunieron con su jefe y con Sophie al otro lado del cristal. Ambos policías parecían ligeramente cansados, Jack Murphy habló con sus dos agentes y Sophie se quedó observando al sospechoso. Había hundido su rostro en sus manos. Parecía tener miedo de algo. Seguramente de terminar en prisión. ¿Un asesino narcisista tendría ese temor? ¿No preferiría alardear de sus crímenes? Además había otra duda. ¿Por qué de repente había dejado de matar? Habían pasado casi cuatro días, y normalmente los asesinatos eran cada dos días. ¿Se había quedado sin nombres y direcciones?  ¿O había una razón de peso que no le permitía matar? ─Doyle─dijo Murphy, sacando a la chica de sus pensamientos.─Estás muy seria, ¿ocurre algo? ─Es solo que aunque ha reconocido que ha robado, no me parece el tipo de persona que sería capaz de cometer esos crímenes─explicó ella, sin dejar de mirar al sospechoso, sentado en la sala de interrogatorios. ─Deberías saber que pocos aparentan ser lo que realmente son, Sophie─contestó Ryan.─Estaba nervioso, quizás le hemos estropeado sus planes. ─Cualquiera se pondría nervioso en estas situaciones… No tenemos ninguna prueba que le incrimine ni nada. La grabación no nos aporta grandes pistas tampoco.  ─¿Y qué propones? ─¿Qué tal si hablamos con los otros dos sospechosos? Solo para descartar posibilidades… ─Está bien. Nosotros iremos a por el primero de la lista, George Daly, que alguien se ocupe de Jordan Burke. ─Mandaré a Aidan y Sullivan─comentó Jack Murphy. ─¿No debería ir Sophie con Aidan?─preguntó Ryan, con el ceño fruncido porque no entendía lo que ocurría. ─Hemos decidido por varias razones que Aidan deje de ser el compañero de ella.  Flynn miró sorprendido a Sophie, mientras que Ryan se rió un poco.─Supongo que se pasó demasiado, ¿no?─comentó el segundo, pero cuando Murphy carraspeó dejó de hablar. Miró a su compañero y salieron de la sala. ─Sophie, espera a que llegue John y le enseñas la grabación. ─Sí, señor. ─Y descansa un poco. Empiezas a tener ojeras. ─Solo ha sido porque esta noche no he podido dormir… Estoy bien. ─Como quieras…  Voy a volver a mi despacho. Si necesitas algo, ven a verme. Sophie le sonrió y él se fue, caminando con pasos firmes y seguros que resonaban por los pasillos de la central de policía, hasta que estaba demasiado lejos para oír nada. Doyle se quedó observando al sospechoso y terminó entrando a la sala para hacerle una simple pregunta. ¿Había visto a alguien mirando a la gente que se acercaba a la exposición de Clarke? El hombre no supo qué responder. Había estado concentrado en otras cosas y no se había dado cuenta de nada importante. Ella suspiró y se fue, dejando al hombre solo de nuevo.
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