El sonido de la puerta hace despertarme. Molesta, muevo a Eder para que se levante, pero solo gruñe y me abraza más fuerte. —Señor Ross, ¿Está despierto? —escucho la voz de Peter —Señor Ross. Muevo de nuevo a Eder logrando que abra los ojos, deseosa de querer seguir durmiendo le digo que lo buscan. —Te busca Peter. De nuevo Peter lo llama por su nombre. —Señor ¿Puedo pasar? — ¡No! ¡No entres! Contesta, alterado. Adormilado, se levanta de la cama y pregunta. — ¿Y las cobijas? ¿Dónde están? Con sueño levanto mis hombros importándome poco dónde están, me acomodo en la caliente y cómoda cama para seguir durmiendo. Escucho sus descalzos pies caminar por la habitación y en unos segundos después siento como mi cuerpo desnudo es acobijado por una caliente sabana. Satisfecha, me cómodo b

