Desde aquella noche mi tranquilidad se fue, las preguntas me invaden y entre más piense más preguntas se generan al grado de que me tortura la mente. Después de esa intrigante escena Eder quiso preguntarme, pero de nuevo evadí el tema, le dije que solo es una pesadilla, incluso le conté que solía tenerlas; él entendió e incluso me propuso ir a ver un psicólogo. Le he insistido a Eder en que me deje ir a ver a mis padres, él se niega, esa es nuestra pelea de hace tres días. —Eder, necesito ir con mis padres. —Por favor Aina, deja de insistir. —Si no me importara verlos no te lo estuviera pidiendo. Es urgente que vaya con ellos. —Dije que no Aina, no discutamos más. Comienza a molestarse, pero a mí me importan, necesito hablar con mi madre, con el señor que se hizo pasar por mi padr

