No quiero escuchar más sus palabras, son muy duras para mí y me lastiman. Doy media vuelta para marcharme, antes de dar un paso se escucha el grito de una mujer gritando el nombre de Eder. Trato de alejarme lo más lejos posible, pero la puerta es abierta dejándome ver a un Eder furioso; rápidamente recupero mi postura y carraspeo la garganta. —Yo, yo, yo… No termino de excusarme porque de nuevo la mujer grita el nombre de Eder, parece que viene de la planta baja, lo único que digo es. —Te buscan. La chica vuelve a gritar con desesperación su nombre, sin decirme nada se dirige a la planta baja donde provienen los gritos. Peter va detrás de él y yo detrás de ellos. La mujer vuele a gritar en desesperación su nombre. Cada paso que doy los gritos se hace más estruendosos. Me detengo al ve

