Las dudas no dejan de retumbar en mi cabeza una y otra vez; la visita de mi madre me consuela, hace mucho tiempo que necesitaba un abrazo de ella y verla de nuevo me calmo, pero la visita de Leo me perturbo. No comprendo su comportamiento, el qué haya regresado y lo más raro es que este con mi madre. Tengo un mal sabor de boca, no me siento conforme con lo que me dijeron. Al ver a mi madre y Leo desaparecer de mi vista me alejo del mar y camino hacia la fortaleza perdida entre mis pensamientos. Mi mente está hecha un lio, no entiendo nada, por más que pienso solo creo teorías estúpidas y más preguntas. Cansada, me dejo caer sobre el sillón. Me siento tan confusa que la cabeza me va a explotar de tanto pensar, solo quiero estar en silencio; pero mi petición es ignorada al escuchar a Ede

