Abro los ojos y lo primero que capto es la oscuridad de la habitación, todo está silencioso. Me acomodo quedando boca arriba, miro el techo y aun lado puedo ver a Eder dormido respirando tranquilamente. Por la oscuridad de la noche puedo deducir que es de madrugada. Me quedo acostada por unos momentos para conciliar de nuevo mi sueño, no lo logro. Cansada de luchar para dormir me levanto de la cama minuciosa para no despertar al moreno. Camino hacia la terraza de la habitación, me acomodo en el barandal para contemplar la noche. El frio del aire golpea mi rostro y al vestido que esta mi lado. Por unos instantes cierro los ojos, disfrutando del frio aire. Al abrirlos brinco del susto por ver a Eder recargado en el barandal viendo hacia el cielo. — ¿Qué haces aquí? —pregunto. —Eso mis

