Sus labios succionan mi cuello logrando hacer moretones; de mi cuello pasa a mi pecho, luego a estómago y por último a mis piernas. Cuando baja a mis piernas logro liberar una de mis manos, no pierdo el tiempo y con mis uñas comienzo a rasguñarlo en la espalda, cualquier parte de su cuerpo que pueda lastimar. Eso lo enfurece más y de nuevo su puño golpea fuertemente mi rostro. Su puño hace contacto con mi mejilla, de inmediato siento la sangre caliente en mi boca y con repulsión se la escupo en la cara logrando manchar su rostro. No sé cómo pasó, pero Enzo recibe un golpe en su nuca, los pedazos de vidrios caen en mi cuerpo logrando hacerme pequeñas heridas. Enzo desconcertado y débil caen sobre mí, reacciono rápidamente y me lo quitó de encima, desvió mí vista de él y me fijo en quien

