Lucrecia

1435 Palabras
George, Charles, Lucrecia y Esther estaban cenando en el Restaurante Ewea, cuando por la puerta vieron cruzar a Zack tomado de la mano de una trigueña de ojos grises. George se levantó de su lugar llamando la atención de Zack, que aunque se sentía incómodo no podía ignorarlo. -¡Qué tal Zack! Te has desaparecido –Le dijo George sosteniendo la mano y jalándolo para abrazarlo calurosamente –Y ahora veo por qué –Le susurró al oído de forma burlona. -Cenen con nosotros –Charles tomó la palabra y también lo saludó. -Eres un mal educado Zack, preséntanos a tú acompañante –Las palabras de Esther fueron de regaño, pero se acercó para darle un beso en la mejilla. Lucrecia solo mantuvo una expresión furiosa y no despegó los ojos de Aranza. -¡Claro! Éste cretino es George –Dijo Zack burlándose con su mano sobre el hombro del aludido –Ese holgazán es Charles –Con la otra mano extendida apuntando al otro sujeto –La excéntrica es Esther –Aranza supo que se refería a la chica delgada de cabello azul. -¡Idiota! –Esther le mostró el dedo medio a Zack de manera infantil. -La señorita es Lucrecia –Él le sostuvo la mirada a la rubia mientras la presentaba, y su expresión seria no lo abandonó en el proceso –Ella es Aranza –Y cuando fue el turno de presentar a la trigueña, la tomó por la cintura. –Es un placer conocerlos –Aranza respondió esbozando una sonrisa honesta. Todos tomaron su asiento en la mesa, la cual era rectangular, de manera que los hombres quedaron frente a las mujeres. La cena pasó con historias y chistes narrados por George y Charles, todos reían, aunque Lucrecia no lo hacía con el mismo entusiasmo que los demás. Zack sacó su celular y envió unos mensajes a Aranza. Zack: Después del postre los hombres acostumbramos ir al bar Las mujeres se quedan en la mesa Pero no quisiera dejarte sola Aranza: Voy a estar bien, no te preocupes… Solo si ves que me comienza a golpear y me va ganando, intervienes de inmediato :) Zack soltó una pequeña risa, George se dio cuenta y notó el celular, extendió un poco el cuello y su mirada captó el contacto al que le escribía. Zack: Jajaja lo prometo. -Señoritas, las dejamos un momento –George se levantó de su asiento y lo siguieron hacia el bar Zack y Charles. -Tienes muchas cosas que contarnos, ¡eh! ¡Pillín! –George se mofaba de Zack, mientras Charlas pedía las bebidas para los tres, que fueron servidos casi de inmediato. -¿Qué hay de Lucrecia? –El tono irritado que salió de la voz de Charles no pasó desapercibido, y terminó por darle un trago a su vaso de whisky. -¿Qué con ella? –Zack le devolvió la pregunta, girando su rostro para verlo, desconcertado. -Estaban saliendo, ¿no? –Charles le sostuvo la mirada. -¿Qué quieres saber Charles? Sí, me acosté con ella, bajo su consentimiento, como lo he hecho con muchas otras –Zack hablaba con tono molesto. -¡Ya! No se vayan a pelear –George se ponía en medio de ambos abrazándolos. -Me parece extraño Charles, somos amigos desde hace mucho tiempo… -Zack se detuvo un momento, vio con los ojos entrecerrados a Charles, quien había desviado la mirada hacia su vaso de whisky, y hasta ese momento pareció entenderlo –A menos que… Espera, ¿te gusta Lucrecia? –Zack dijo sorprendido, pero Charles no respondió –¿Por qué no me lo dijiste? Pude mantenerme al margen – -Porque ella mostraba preferencia hacia ti, y como comenzaron a socializar de manera pública, creí que ibas en serio con ella –Al fin aceptó, aclarando la situación. -Lo siento, no lo sabía y fui demasiado estúpido para notarlo, de haberlo hecho no me hubiera involucrado con ella. Su familia también asistía a esos eventos y ella se ofrecía a ser mi acompañante, por eso aceptaba; además estaba haciendo negocios con su hermano mayor –Zack intentó excusarse. -Bueno, ya que se aclararon las cosas entre ustedes, háblanos de Aranza, quiero suponer que éste tiempo que has desaparecido has estado con ella –El indiscreto e imprudente de George intervino. Charles puso los ojos en blanco y decidió dejar el tema. -Sí, he estado con ella –Zack se giró en su asiento, desde donde veía a Aranza a lo lejos moviendo los labios –Me tiene cautivado, es un enigma para mí, cuando creo que la he descifrado me sorprende con algo nuevo. Es hermosa, inteligente, reservada, en algunas cosas es introvertida pero en otras es demasiado atrevida –Suspiró profundamente. -¡Vaya! Tienes razón, te tiene cautivado, ¿qué vas a hacer? –George en verdad se sintió sorprendido por la manera en que se expresó. -No lo sé... -Tomó un trago de su vaso, y recordó las palabras de la trigueña -La voy a disfrutar – Dijo con media sonrisa en su rostro. Mientras tanto en la mesa de las chicas… -Dime Aranza, ¿hace cuánto conoces a Zack? –Esther preguntó con entusiasmo. -Como tres semanas –Respondió Aranza un poco insegura, porque no era buena con las fechas. -¿Dónde se conocieron? –Seguió preguntando Esther. -En Ciudad Lambda, en una fiesta de caridad –Aranza contestó. -¿Eres de Ciudad Lambda? –El interrogatorio continuaba. -No, viajé por cuestiones de trabajo… -Pero no pudo terminar de responder, porque se vio interrumpida. -Te encanta la cama de Zack, ¿no? –Lucrecia explotó con coraje en su voz, ganándose la mirada incrédula de Esther. Aranza cambió su posición en la silla, colocó sus manos entrelazadas sobre la mesa, y se giró a verla con una sonrisa condescendiente –Tú mejor que nadie sabe lo adictivo que puede llegar a ser Zack –Esther abrió los ojos de la impresión y cambió su mirada a Aranza -Pero no te preocupes, nada es para siempre, cuando me canse de él seguramente volverá contigo –Dijo cínicamente. -No voy a recoger la basura que tú dejes –Lucrecia le refutó indignada. -Por lo que veo aún estás interesada en él, aun cuando tú lo dejaste –Aranza no tenía conocimiento acerca de la relación; sin embargo, no quería lastimarla. Y su sospecha, de que había sido Zack quien terminó la relación, fue confirmada con la expresión de Lucrecia –Habla con él, si decide regresar contigo yo dejaría de tener sexo con él, no soy del tipo de mujeres que interfiere en una relación formal –Fue totalmente sincera. -¡Bien! ¡Quiero regresar con él! ¡Déjalo en paz! –La voz impetuosa e irritable de Lucrecia hizo a Esther darse cuenta de la situación. -De acuerdo, hablemos con él entonces –Aranza se levantó del asiento, caminando firme y segura hacia Zack. -Caballeros, ¿nos permiten un momento? –Y sin esperar respuesta, tomó a Zack de la mano, para dirigirlo hacia la mesa. -¿Qué es lo que sucede? –Él preguntó, pero Aranza no le respondió hasta que llegaron, para sentarse frente a Lucrecia y Esther. -Van a tener que disculparme, tengo que estar presente en ésta conversación. No confío en ninguno de los dos –Intercaló la mirada entre Lucrecia y Zack. -¿Cómo? –Zack replicó ofendido parpadeando en varias ocasiones. -Sí, ambos pueden mentir para beneficio propio; y necesito que Esther esté aquí como testigo -La excéntrica continuó en silencio, asombrada ante la actitud de Aranza; pero totalmente comprensiva -Dile que quieres volver con él –La trigueña confrontó a Lucrecia mirándola fijamente. -Zack… volvamos a nuestra anterior relación –Lucrecia habló titubeante, con la vista fija en Zack. -¿De qué hablas Lucrecia? Seguimos siendo amigos, eso no ha cambiado –Estaba sentado frente a ella, y la observó queriendo entender la situación. Lucrecia respiró hondo, sentía la mirada de los tres sobre ella, así como la vergüenza de sentirse rechazada una vez más. El coraje recorrió su cuerpo y se levantó de súbito -¡Se van a arrepentir de esto! ¡Los dos! –Los apuntó con su dedo índice, y terminó por caminar apresurada hacia la salida del restaurante. Aranza se quedó pensativa, observando a la chica alejarse. Zack vio por algunos segundos a Lucrecia, para después dirigir su mirada a Aranza. Esther suspiró viendo a Aranza, y sin decir ni una palabra se levantó con dirección a George y Charles.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR