Mis papás tuvieron relaciones raras con sus hermanos y, como padres, han trabajado muchísimo para que nosotros tengamos todo lo opuesto. Así que esa tarde, mientras caminaba del brazo de mi hermano mayor en silencio, no pude dejar de preguntar: —¿Crees que debería tener sexo? —¿Con quién? —No sé, un hombre o algo. —Vale… Leonor, como tu hermano me encantaría no tener esta conversación —responde y me quedo quieta. Me mira y rueda los ojos—. Como tu hermano, de verdad que no quiero saber de esto y no sé qué decirte. No sé. —Bueno… Pável piensa que sí. —Pável tiene sexo con mi hermanita pequeña. Para mí él es un pervertido, una especie de… unicornio —responde, y me río. Damos unos cuantos pasos y Raj señala una banca. Tomamos asiento y me recuerda con todas sus fuerzas que él no es un

