Yo fui al hotel con Terrance, decidimos subir sin muchos contratiempos. Logramos estar en mi habitación. Él llamó para ordenar una cena porque necesitamos comer, bebidas sin alcohol porque opina que las pesadillas no van con estupefacientes; así ha decidido llamar al alcohol. Yo me pongo cómoda, él se ordena hasta un pijama y pregunta si se puede poner cómodo. —No tienes que cuidarme. —Quiero cuidarte, me encanta responsabilizarme por los demás y odio cenar solo, odio dormir preocupado, y esto tiene tres habitaciones, Leonor. —Me gusta el espacio —respondo y él se ríe. Yo voy a cambiarme, me quito el maquillaje, me ato los colochos con una peineta. Cuando salgo, Terrance está ocupado desvistiéndose a mitad del pasillo mientras roba papas fritas de la bandeja. Luego se coloca el pijama

