Mientras hacia mi registro en el hotel ocultaba mi mirada de la joven que me atendía no quería que nadie en ese lugar viera mis ojos llenos de lágrimas, intenté con mucho disimulo limpiarlas con mis dedos, fingiendo una irritación en mis ojos, pero la joven se dio cuenta y me pasó un pañuelo que agradecí internamente, le hice una mueca por sonrisa y recibí la llave de mi habitación. - La habitación 1045, por favor – escuché decir a una voz familiar, volteé a mirar. - ¿Jacob?, llegaste pronto – me puse nerviosa. Me miró y su rostro cambio de neutro a molesto. - Buenas noches, Amelia White – dijo con indiferencia. - ¿Qué tal tu vuelo? – Intenté preguntar para forzar la conversación. - Perfecto – siguió con voz dura. - Descansa, nos vemos mañana temprano – finalicé, rindiéndome a su ma

