Me cuestionaba a diario por qué seguía aquí detrás de una pantalla esperando con ilusión un mensaje suyo, se había apropiado de mi vida, en otros momentos más íntimos de mi piel, mi ser y mi alma, soñaba con frecuencia con ella, aunque nunca había la había visto en persona, imaginaba su olor en las rosas, la canela y el sol caliente. No sabía muy bien lo que veía en esta mujer iba más allá de lo normal, desbordaba sensualidad, calidez y dulzura, mis sentimientos iban más allá de la tentación, de la lujuria y deseos que mi carne profesaba por ella, en mi alma también había un necesidad de ella. - ¡Hola! – me contesta con su voz un poco apagada, de nuevo. - Buenas noches princesa ¿Te cogí ocupada? – Le pregunté mientras observaba con atención su traje de baile, tenía bastantes brillos y c

