Al ver a Alexandru entrando de brazo con Nicoleta mi mundo se derrumbó en ese mismo momento, sentí un dolor intenso en mi corazón, tristeza e ira por lo que me hacía, si era verdad que me había negado a que sucediera algo con él, pero por qué me hacía algo como esto, no tenía compasión por mi estúpido corazón. El hombre al que amaba entraba con su esposa, era realmente una tetra del destino, algo en esta vida estaba pagando y muy caro. Podría ser así de cruel conmigo o simplemente si somos amigos y debo aceptar esta situación. - Señor Dimitriu, es un placer – Escuché decir Jacob mientras le ofrecía su mano. - Señora Dimitriu – Besó su mano. Sentí una fuerte punzada en mi pecho. Sí, era ella. Nicoleta. Jacob me dio un pequeño golpe con el codo que me hizo reaccionar. - Señor y señora

