Confesarle a Amelia que ahora me encuentro arruinado me llena de vergüenza, no tengo un solo centavo, me he podido acomodar en un pequeño departamento con ayuda de Marco, las deudas con él se han ido acumulando y ni siquiera he recibido mi primer salario. Tampoco quiero tomar el embarazo como excusa para estar con ella, quiero demostrarle que el estar aquí, que el haber venido a Londres es por ella, todas las decisiones que he tomado son para estar con ella, porque la amo profundamente y quiero un futuro, quiero una familia a su lado. Quiero todo lo que alguna vez soñé con imposible. - ¿Quieres ser mi esposa? – esas palabras salen sin pensarlo, de echo ha sido un impulso, pero un impulso con el que soñaba a menudo, espero que ella realmente me quiera de la misma manera. -¿Qué? – sus o

