Después de unas interminables semanas en el hospital llega el día en que me dan de alta, ya me puedo levantar por mi cuenta con dificultad, pero por mi cuenta, mis padres y mis hermanos han estado todos los días conmigo, pero ya deben volver cada quien a sus labores, Alexandru llega en las tardes y se queda conmigo toda la noche, se le ve agotado entre el trabajo y las noches en el pequeño sofá. — Quédate conmigo, por favor — su súplica me ha tomado por sorpresa, no quiero incomodar más aunque la idea de estar con él me gusta, me siento segura a su lado. — Está bien, debo pasar a casa por más ropa — una pequeña sonrisa se asoma por sus labios, en todos estos días no lo había visto sonreír ni una sola vez. Al llegar a casa está todo limpio y organizado como si no hubiese pasado nada,

