Todo pasó tan deprisa, su cuerpo en el suelo, la prisa por llevarla al hospital. El olor metálico, la observó detenidamente y su pantalón está cubierto de sangre. — Está embarazada — grito mientras la ponen en la camilla y la llevaban deprisa por los pasillos de aquel hospital. Minutos después llega Henry su hermano, Verónica y George, se ven preocupados, descompuestos, solo nos miramos, no mencionamos palabra alguna, no una que valga en este momento. — Lo siento, no sé qué me pasó — empieza disculpándose Henry por haber quedado en shock, después de lo que parecen horas sin respuesta de ella. — No es tu culpa — trato de tranquilizarlo. — Si algo le sucede, yo no me lo perdonaré — se reprende así mismo con rabia — Va a estar bien — le digo, pero no me lo creo, la vi, vi

