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332 Palabras
Romper cuatro reglas, no sabía que iba a doler tanto, sin si quiera reunirse, la orden fue directa de el hermano de mí padre diciendo que tenían que darme 10 látigos, lo cual nadie de mí familia se opuso, pero ellos rompieron una regla, tenían que reunirse para decidir el castigo, hoy iban a azotarme, le pedí que lo hiciera la persona que lo solicitó. Lo hice porque, cuando mí progenitor, y los ancianos vengan, van a castigarlos, y el bajará la guardia, porque en ese día yo podré entrar en el mercado y hacerme conocida. Es un mal necesario. El dinero es el que manda, pero pediré el mismo castigo para ti, no te lo harán a ti si no a la traidora de esta historia la amiga de la protagonista, mí prima la que va a atormentarme al punto de perder la vida de manera indirecta. Porque por todo lo que ella le hizo a la villana, ella en modo venganza se los entrega a los monstruos para que la descuartisen, y al enterarse la familia, por votación unánime y por ser la mejor amiga de la protagonista, su sentencia fue la muerte. Yo estaba en contra de que muriera mí personaje favorito , cada uno de aquí me las pagará y jamás llevaré el apellido de esta familia. Por cierto el cacas no se que número ya se llama Julián, la familia de parte de mi padre son todos rubios y la de mi madre albinos y yo pelo n***o ojos marrones, a quien salí así? A la familia de mi padre mi abuela de hecho, bueno mejor así podré irme libremente. -Julian: lista pequeña bastarda? No te preguntaste porque sigues aquí?-dice con el látigo en la mano. -porque no tuve un lugar que elegir? Y tú, no te cansas de ser un do nadie? En ser una carga? Y los látigos comenzaron, y con ello, los recuerdos de lo que leí en esta novela, creeme vas a llorar.
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