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312 Palabras
El sonreía, mientras lo hizo de principio a fin, lo que ví me sorprendió, dolió como los infiernos, pero cuando estaba por caer mi querido hermano mando a que me ayudarán, pero yo me negué solo mi gente puede tocarme. -lo disfrutaron? -Julian: niña, no mereces ni que te hablemos no tienes el apellido, solo eres una maldita huérfana, porque mira allí, tu hermano pudo evitarlo, y sabes lo que dijo? -Aron: tío ya! Ella aprendió. -Julian: que era por tu bien! Y la verdad, nadie va a ayudarte, tu madre propuso la cantidad de azotes! Comienzo a reírme, y mis lágrimas caen, no por lo que dijo, si no porque este cuerpo de 5 años, no puede soportar tanto dolor. -tu y la familia pueden irse al infierno! No eres más que un maldito cobarde que quiere mostrar que es más fuerte, delante de una niña de 5 años, y en cuanto a mi hermano, no sirve ni para tomar el té, le falta personalidad! El me miro con lastima, y quiso que los doctores me atendieran, pero me negué, esto iba a llegar a oídos de los ancianos y créanme, la venganza está a la vuelta de la esquina. Mientras me curaban en mi lugar, mi amiga Lilian era dos años mayor que yo, lloraba ella era hija de esclavos. -Lilian: y ahora que harás? - solo espera y verás! Todo aquí tiene solución, no te desesperes! -Lilian: como me pides eso? Te viste? Ni a un esclavo le hacen lo que a ti te han hecho! -ya déjalo, y ve a trabajar, hoy yo no podré ir, diles que no se preocupen, estaré bien! Si? Ella me da un beso en la cabeza y se va, la verdad es que yo trabajo a la par de la gente de aquí, porque de paso aprendo, todo lo demás viene solo.
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