“A veces, no todas las decisiones que tomamos son las mejores y te pueden causar daño”
El rostro triste de aquella joven de cabellera castaña me contempló con incredulidad antes de que saliera de aquel salón. En mi corazón sentía desesperación y decepción. En realidad pensé que había alguien que me entendía, pero no lo era.
«¡Qué pena! Adiós, única amiga» pensé mientras me alejaba de aquel lugar.
Su grupo de amigas me miraron con sorpresa al pasar solo y se apresuraron a ir a la dirección de la que venía. A lo lejos pude divisar a una silueta familiar. La mirada seria de mi amigo me miraba detenidamente, mientras que por dentro me sentía furioso. Nadie lograba comprender cómo me estaba sintiendo en ese instante.
— Amigo, ¿estás seguro de lo que has hecho? — preguntó Roberto, mi amigo de la preparatoria. Quien es mi confidente. Lo conozco desde que entré.
Él me cuestionó una vez más después de que hubiera rechazado a Melissa, mi única amiga, a quien sentía aprecio y respeto. De la cual pensaba que era la única que me entendía hasta que pronunció aquellas palabras. Desde que sospeché que me quería, deseaba con todo el alma que no lo dijera porque no quería alejarla de mí.
— Sí, estoy muy seguro, ya por favor no me digas nada más ya.
Logré gesticular enojado y entré al salón, me dejé caer en mi asiento, tratando de ignorarlo.
— Mira amigo, solo te diré que no hagas cosas de las que te vayas arrepentir.
Sentenció Roberto con seriedad para después dirigir su absoluta atención a su libro.
Paso un buen tiempo hasta que vi entrar en el umbral a una triste Melissa quien no se atrevió a mirarme. Con dolor observé a distancia a la que una vez fue mi amiga. Mientras que, sus amigas me lanzaban miradas llenas de odio.
...
Con un gran estruendo, la alarma de mi celular comenzó a sonar. Con pesadez la apagué.
— Otra vez este sueño, o tal vez, ¿recuerdo?
Susurre para mí mismo.
Ya han pasado 5 años que salí de la preparatoria. Desde que me gradué me he dedicado en la universidad y lo he logrado, ahora, he conseguido uno de mis mayores sueño: ser un gran periodista.
Tuve la posibilidad de ser actor o modelo, por mi apariencia y físico. Pero decidí esforzarme y no depender de eso, sino por mi capacidad y conocimiento.
Sé muy bien que no fui el mejor alumno de mi generación ni del salón. Sin embargo, me esforcé por lo que me apasionaba y eso sorprendió a muchos.
Al llegar a la empresa, me dirijo a la oficina de mi jefe, ya que me ha llamado. Estoy seguro que por fin me dará la oportunidad para cumplir con lo que sueño desde que entré a trabajar aquí, ser jefe de editorial.
Su oficina se encuentra en el tercer piso, tiene paredes verdes en las que cuelgan fotografías de notas exitosas de nuestra editorial, el suelo es de mármol blanco. Tiene dos sillones de cuero color n***o, una pequeña mesita y un sofá.
Él se encuentra detrás de su gran escritorio que siempre está repleto de papeles.
— Haz llegado, por favor, toma asiento.
Exclamó feliz en cuanto me vio, señaladome la silla que está enfrente de él.
— Oh sí, señor.
Respondo sentándome y dejando a un lado mi portafolio.
— Bueno al grano. La razón por la que te he llamado, es que te tengo una misión importante, la cual es que, bueno mejor veelo por tí mismo.
Comenzó a decir mientras me pasaba una fotografía.
En la foto se mostraba una bella joven, cabello n***o, entre lacio y ondulado, ojos café oscuro, sus labios carnosos y rosados. Con un vestido rosa envolviendo su hermosa figura, resaltando su tez clara, dándole un aspecto angelical. Tiene una hermosa sonrisa.
— Es bella.
Comenté sonriendo. Sin dudas esta muchacha es una completa belleza. Lo cual no me da muy buena espina, ya que la mayoría que son así suelen ser arrogantes.
— Sí, que lo es. Y ahora, ella es tu objetivo, ella es una famosa modelo y actriz, solo que no acepta dar largas entrevistas y tampoco cuenta más detalles sobre ella. Así que, tu misión será entrevistarla y sacar más información de su vida, yo creo en tí, sé que lo harás.
Sentenció confiado.
Es un gran honor que el jefe confíe en mí, no ha sido muy fácil ganarme su confianza. Pero, poco a poco la fui consiguiendo, nota tras nota famosa y exclusiva. Ahora mis esfuerzos han rendido frutos, si sigo así, posiblemente lograré lo que tanto he anhelado.
— Confíe en mí, señor. Lo lograré.
Respondí con absoluta confianza.
— Bueno, creo en tí, Samuel, tú puedes, suerte.
Me animó mientras bebía de su café.
— Sí, señor. No se decepcionará de mí.
Reafirmé con toda seguridad.
— Eso espero, si lo logras serás promovido a jefe de editorial. Sé que lo has deseado mucho, así que esfuérzate en esta misión.
Wow, no imagine que al fin este día llegaría. Por lo que había estado trabajando tanto, pronto se haría realidad. Debo de esforzarme un poco más y lo conseguiré.
— Oh, grandioso, ya verá que lo lograré.
Dije entusiasmado.
— Bueno, suerte, muchacho.
...
Salí de la oficina, recogí mis cosas y me dirigí a la de mi amigo Luis. Él ha sido mi gran confidente y colega desde que llegué a trabajar aquí. A diferencia de los demás, él se ha encargado de tratarme bien, me ha apoyado en todo lo necesario. Sin él no estaría tan cerca de cumplir mi objetivo, sin dudas es la mejor persona que pude haber conocido.
— Amigo, tenemos una nueva misión.
Anuncié con entusiasmo y buena disposición. Él al verme así me miró con curiosidad.
— Oh, ¿En serio? Ya teníamos tiempo sin una.
Dijo sonriente.
— Sí, mira.
Dije mientras le extendía unos documentos y la foto de la chica.
— Oh, vaya. Pero, ¡qué belleza!
Exclamó con una brillante sonrisa.
— Sí, ella es nuestra próxima misión.
Confirmé alegre.
Mi amigo no paraba de admirar la fotografia con una gran sonrisa, la idea le agradaba bastante. Él siempre ha sido entusiasta con las hermosuras.
— Vaya, qué bien. Ya era hora, siempre nos habían dado a puros hombres.
La verdad es que ya me estaba preocupando de que pensarán que me gustaban los hombres, puesto que me la había pasado siguiendo a muchos, por las distintas misiones del jefe.
— Sí.
Contesté riendo.
— Bueno, vamos a echar un vistazo — dijo mientras sacaba unos papeles del documento que le dí. — Veamos, dice que se llama Ángela y que desde hace 5 años ha modelado para diversas compañías y agencias, ha protagonizado 6 dramas y 2 películas, solo eso, sabemos de ella.
— Oh, vaya.
Exclamé sorprendido, de tanta emoción había olvidado leer el documento que el jefe me proporcionó junto a la foto.
«Me sorprende saber que en esos cinco años hizo más cosas que yo. En verdad debe ser una mujer excepcional, ya me está comenzando a dar curiosidad»
— Bueno, amigo. Si que tendremos un trabajo difícil, pero lo lograremos.
Mencionó entusiasmado.
— Sí, amigo. Pero, ¿dónde la encontraremos?
Pregunté angustiado.
— Según esto, su último trabajo que hizo fue en París, y ahora viene acá para una campaña de vestidos de novia del diseñador Paulilli.
Respondió mi amigo mientras seguía ojeando las hojas del documento.
— Oh, vaya, pues vamos allá. ¿Qué estamos esperando?
Comenté con felicidad tomando mis cosas y preparándome para salir.
Mi amigo solo se limitó a mirarme con un rostro mezclado de preocupación y seriedad.
— Al parecer, creo que tendremos un problema y muy grande, ya que para ese tipo de eventos debemos de tener un pase para entrar.
Ya me lo esperaba. Tratándose de Paulilli, nada era fácil. Él es un reconocido diseñador de ropa muy celoso con sus diseños y sus modelos, no permite que nadie vea sus creaciones hasta el día de su presentación.
— Oh, no, y ahora, ¿qué haremos?
Mi mente comenzó a dar vueltas buscando alguna alternativa que ayudará a sacarnos de este apuro.
— Ah, ya recordé, por suerte tengo una amiga mía allí, sé que nos ayudará.
Dijo Luis emocionado luego de pensar un buen tiempo.
«Lo sabía, mi amigo jamás me defrauda. Por eso somos la mejor dupla, nadie nos vence como equipo»
Genial, las cosas están resultando mejor de lo que imagine. A este paso pronto seré promovido. Solo falta que la muchacha me permita entrevistarla y tendré todo resuelto. Por fin obtendré por lo que he estado luchando desde que ingrese a trabajar aquí.