-Me duele la cabeza –dijo llevando las manos hasta el cabello –Nunca me imaginé lo que vería contigo, creo que de debo una disculpa, de verdad, hubo un momento en que te creía una loca… A lo lejos, en el horizonte Minerva divisó en el aire un pequeño puntito que iba haciéndose cada vez más grade y además venía acompañado del sonido inconfundible de las aspas cortando el viento. -¡Corre! –dijo tirando de su brazo con fuerza y llevándolo casi a rastras bajo los escombros –¡Shisss! ¡No hables! –poniendo una mano sobre la boca de Alejandro, es un dron, no hagas ningún ruido ni tampoco te muevas, si nos detectan este será tu último paseo. El sonido se hizo cada vez más fuerte y Alejandro sentía literalmente que la chica lo estaba asfixiando, por lo que retiró la mano de Minerva con diplomaci

