Capitulo seis: Suya Allí estaba su marido, como un ángel caído, vibrando de ira. «¡Maldito doctor de pacotilla!», Layla maldijo para sus adentros con todas sus fuerzas. —Déjenos solos —ordenó su marido al inepto. —Por supuesto, Majestad —el ginecólogo salió a toda prisa de la consulta con una media sonrisa dibujada en el rostro. Al parecer, la confidencialidad entre médico y paciente no existía cuando se trataba del rey. Quien pronto sería su exmarido la miraba como si fuese la más baja y vil de las criaturas. Como si él tuviera algún derecho. Como si pudiera juzgarla después de lo que había dicho..., después de lo que había hecho. —¿Qué ocurre, Said? —le preguntó ella por fin, conteniendo los temblores, intentando mostrar una calma que no sentía. Esa era su especialidad. Desp

