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Pasión Culpable

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de amigos a amantes
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Descripción

Emma Coldbridge era una hermosa mujer que solo había tenido un novio y con él se había casado, Ryan Webster. A los pocos meses de haberse casado Ryan tuvo un terrible accidente que lo dejó paralítico de la cintura para abajo. Emma se desvivió para cuidarlo y tratar de vivir una vida tranquila con el único hombre que había amado.

Su vida transcurría en una simple rutina, ya ella se había resignado a no tener hijos puesto que la Ryan no podía sentir nada de la cintura hacia abajo, estaba en silla de ruedas y no podía tener erecciones.

Emma era de carácter apacible y siempre le decía a él que no se preocupara, que a ella no le hacían falta las relaciones sexuales, y de hecho ella se conformaba con tener una o dos relaciones por semana cuando se casaron puesto que Ryan viajaba seguido. 

Ella se sentía tranquila y segura en ese mundo de cariños y mimos, pero sin sexo, hasta que llegó Luciano Martins, el varonil y atractivo mejor amigo de toda la vida de Ryan, quien se quedó con ellos una temporada con el afán de ayudar a Emma en el cuidado de Ryan. 

Pero la química que sentían tanto Luciano como Emma los mantenía en jaque porque ambos eran fieles a sus principios, ¿pero podrían los principios detener una pasión que se hacía avasallante con solo estar uno al lado del otro día a día?

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Antes del inicio - En las garras de la pasión
Emma se sentía febril, las manos de éste hombre simplemente la enloquecían, ellas recorrían su cuerpo joven y necesitado como si estuvieran leyendo Braille sobre su piel desnuda, hacía tanto tiempo que no sentía esa pasión que la arropaba con fuerza dejándola débil e indefensa. Estaba sin blusa y sólo con un breve sostén flexible y en pantalones cortos. Él la besaba como si estuviese bebiendo su vida por allí, su lengua exploraba los más recónditos lugares del interior de su boca, las manos subieron a sus pechos apartando la suave tela elástica mientras sus dedos alcanzaban lo sensibles pezones, que parecieron vibrar al contacto de los fuertes dedos masculinos, ellos los apretaron con suavidad pero con firmeza al mismo tiempo deslizando la piel y retorciéndolos con dulzura. Emma sentía que estaba cayendo en una especie de nube de fuego, porque parecía flotar en medio de un calor crepitante que la envolvía y hacía subir su propia temperatura corporal llevándola a niveles de una excitación que nunca antes había experimentado. No solo sus senos estaban al tope de su sensibilidad, porque hasta su vientre, que rozaba el duro falo masculino debajo del mono flexible que él usaba, éste parecía haberse convertido en un punto erógeno que la estaba enloqueciendo de placer. Las fuertes piernas de él estaban semi encogidas para le fuera cómodo alcanzar su boca al besarla, porque le llevaba más de diez centímetros de estatura. En esa posición una de sus piernas se abría paso entre las suyas rozando completamente su zona genital haciendo que una abundante humedad, causada por sus jugos íntimos se fuera expandiendo cada vez más. Solamente con los besos se hubiera podido sentir súper excitada, pero si al mismo tiempo de ser besada le acariciaban los senos con tal maestría y encima le masajeaban su intimidad con firmeza, era para volverse loca de placer, ¡Y tenía tanto tiempo que no sentía ese placer tan avasallante! Y ahora era muchísimo más intenso de lo que recordaba, no tenía palabras para describir lo que le estaba pasando en ese momento. El hombre se separó de sus labios que quedaron abriéndose y cerrándose con sensualidad, como si reclamaran por saber la razón por la cual los abandonaban si querían seguir siendo presionados, lamidos y mordidos por esa boca de fuego que la consumía con los besos. Pero otra sensación igual de poderosa, o más fuerte, vino a sustituir el sentir del beso porque los ardientes labios varoniles comenzaron a recorrer su sensible cuello, Emma nunca había podido soportar que le tocaran el cuello y mucho menos que se lo besaran, pero ésta vez fue como algo mágico que la envolvió, comenzó a sentir un fuego mucho más intenso y su cuerpo comenzó a contorsionarse contra el cuerpo varonil que le causaba tantas sensaciones placenteras. Los labios ahora "mordían" la suave piel cerrándose para atrapar toda la piel que podían y luego siguió un tormento mayor, porque la cálida lengua que le había extasiado al llenar su boca, ahora lamía con suavidad la delicada piel del cuello, haciéndola sentir como leves choques eléctricos que se propagaban a sus pezones y de allí bajaban hasta su pubis, haciendo inflamar los labios íntimos al llenarlos de más sangre e inflamándolos. También su clítoris estaba casi al máximo de su expresión porque sobresalía de los labios mayores haciendo que la sensación de roce fuera más directa y enloquecedora. Pero los insistentes labios y la lengua seductora no se detuvieron allí, sino que cuando llegaron al nacimiento del pecho se fueron trazando caminos de fuego sobre la piel hasta que alcanzaron los hermosos y turgentes senos. Él había bajado completamente la suave tela dejando expuestos por completo las hermosas y sensuales protuberancias femeninas que quedaron sin defensa ante el inclemente ataque de la boca masculina. Cuando sus labios rozaron los sensibles pezones ella tuvo un espasmo que hizo arquear su cuerpo para que le fuera más fácil a él, la tarea. La boca se cernió sobre los pezones y la boca abrió sus labios para sorber cada uno de ellos por turno, en un girar de cabeza enloquecedor, porque tomaba uno y lo sorbía y chupaba dulcemente pero al mismo tiempo con algo de fuerza, y antes de soltarlo, lo jalaba hasta que escapaba de su "mordida carnosa" para luego ir hacia el otro pezón y hacer lo mismo. Ya la humedad de su entrepierna era tan escandalosa que había traspasado la fina tela de su mini tanga y había mojado la tela del pantaloncito corto que llevaba y por supuesto que ya comenzaba a humedecer la tela del pantalón flexible que él llevaba, incluso él pudo sentir como aumentaba la calidez en esa zona haciendo que sus ya súper estimulados sentidos enloquecieran, deseando mucho más de lo que había alcanzado hasta ahora. Por lo que su mano derecha bajó por completo, abrió el botón de sus pantaloncitos para, a continuación, introducirse invasiva entre el pantaloncito y apartar, allí adentro, la delgada tela de su ropa interior, de seguido sus dedos siguieron bajando hasta alcanzar el suave pubis,que tenía los bellos muy recortados, la mano penetró más adentro haciendo que los dedos tocaran los labios de la intimidad femenina dónde procedió a apartarlos con delicadeza. Cuando ella sintió los dedos tan cerca de su ardiente clítoris, por instinto, más que por voluntad propia, sus piernas se separaron aún más para permitirle más espacio al dedo invasor, éste rozó el suave apéndice de placer haciendo que una vez más ella soltara un gemido de placer y se retorciera contra la mano que castigaba su intimidad con tanta fuerza. Mientras seguía torturando los pechos con su boca en un ir y venir enloquecedor, sus dedos invadían la ya muy húmeda cavidad femenina como si la estuviera penetrando. Los dedos índice y medio entraban y salían de su calidez, haciendo que un calor avasallante, comenzara a subir indetenible mientras ella se arqueaba contra la mano invasora, su cuerpo se fue poniendo cada vez más tenso contra la mano masculina y los ojos se le volteaban en blanco por el intenso placer que sentía… el orgasmo fue inevitable, las contracciones sucesivas la hacían arquearse mientras gemía con profundo placer y sensualidad. El hombre la cargó de allí donde estaban, un pequeño pasillo al lado del cuarto de la lavadora, y la llevó en peso hasta el cuarto de servicio donde él dormía desde hacía unas semanas, la colocó sobre la cama mientras ella se quitaba el pequeño pantalón junto con su ropa interior, él se bajó el pantalón flexible y debajo de él solo estaba su ardiente piel, los músculos completamente definidos de sus piernas, haciendo juego con unos abdominales bien marcados, unos brazos poderosos y fuertes y un m*****o masculino muy por encima del promedio y completamente erecto, casi apuntando hacia arriba mientras se movía al compás de los poderosos latidos de su corazón. Ella lo miró extasiada, hacía tanto tiempo que no sentía un m*****o masculino dentro de ella, moviéndose con fuerza, recorriendo su canal íntimo con firmeza haciéndola enloquecer de pasión, y jamás había visto un m*****o de ese tamaño y dureza. Extendió su brazo para tratar de agarrarlo, y cuando lo tuvo entre sus mano la hizo sentir llena y más deseosa de sentirlo en su íntima cavidad. Se sentía tan fuerte y grande. El hombre simplemente la hizo tenderse en la mullida cama mientras se colocaba entre las piernas de ella, se agachó para besar, una vez más, los hermosos pechos que lo volvían loco, los lamió y sorbió con pasión mientras su boca bajaba por su vientre hasta que alcanzó los límites de su intimidad, la expectativa la tenía tensa y deseosa al mismo tiempo, aunque prefería que la penetrara con fuerza, si embargo se quedó quieta mientras separa a aún más sus piernas esbeltas y torneadas. La boca masculina fue bajando por el esponjoso pubis cuyos bellos estaban recortados en forma de triángulo, hasta que llegó a dónde comenzaban los labios íntimos, allí la lengua salió como una poderosa lanza recorriendo el interior de los mismos hasta que, sin encontrar algún impedimento, atacó directamente su inflamado clítoris. El placer que recorrió la columna de Emma fue ardiente y frío al mismo tiempo, por reflejo apretó sus piernas aprisionando la cabeza masculina responsable de tanto placer. El comenzó a realizar una serie de caricias y movimientos con la lengua y los labios, en las diferentes zonas de su intimidad, que la estaban, literalmente, enloqueciendo, sus ojos se volteaban poniéndose blancos mientras su cuerpo se cimbraba contra la boca que la derretía de placer. «¡Dios!» —pensó entre ahogados gemidos que le salían con fuerza al sentir como acariciaban su intimidad con tanta destreza— «Qué demonios tiene este tipo en la lenguaaaa» Las arcadas de placer no se hicieron esperar mientras la lengua recorría la entrada del canal más íntimo haciendo unos giros enloquecedores por todo el borde, luego subió hasta su clítoris de nuevo, y después de recorrerlo suavemente con la punta de la lengua abrió las boca y lo absorbió por completo haciendo que ella estallara en un nuevo y poderoso orgasmo.

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