Cuando Luciano llegó a la habitación de su amigo Ryan los consiguió con un mejor ánimo a pesar de que se veía, en especial en el rostro de las chicas, que habían logrado bastante, y eso él podía entenderlo, no había sido él quien había sufrido el accidente y sin embargo la angustia de saber lo tenía sumamente tenso, y ahora, a pesar de que iba a usar todos los recursos de que dispusiera para que su amigo se mejorara, no podía evitar pensar en lo difícil que eso iba a ser, pero prefería mantener en optimismo hasta el final. —Bueno, espero que estén listos —dijo esbozando una sonrisa que hizo sentir mejor a las tres personas que lo estaban esperando en la cuarto— Después de reunirme con los doctores que te han visto, Ryan, he hablado con dos especialistas muy reconocidos en el ámbito médico

