Las palabras de su amiga penetraron su entendimiento como un hierro candente, "Eso no podía ser" !si ella no era así! Su primer impulso fue tratar de refrenar todo eso que estaba sintiendo como si fuera algo pecaminoso que no debería estar sintiendo una mujer decente, pero se obligó más bien a abrirse un poco con su amiga, al fin y al cabo le tenía muchísima confianza porque jamás la había traicionado en forma alguna, y siempre había estado con ella en los buenos y en los malos momentos. —Pues, pues… —le costaba un poco expresar sus pensamientos de manera correcta— Me siento un poco apenada contigo, amiga. Tú sabes, mejor que nadie, que nunca he sido desinhibida y me cuesta mucho asimilar esto que me ocurre… ¡Pero sí!!! Me siento excitada y hasta me provoca tocarme, ¿Me entiendes? —¡Bien

