Capítulo 67

870 Palabras

Cuando llegué a la comandancia, lo vi a Monteza sentado en las escaleras, con un ramo de flores en sus manos. Yo seguía muy fastidiada con él y no quise saludarlo. Seguí de largo, subiendo rapidita las escaleras. -Hola-, se interpuso en mi camino, brincando hacia los peldaños. -No quiero hablar contigo-, le dije entonces alzando mi naricita. -Te traje estas flores. Es lo poco que pude comprar-, dijo él haciendo parpadear sus ojos. Eran rosas. Seguramente le costó bastante. Me estremeció. Junté mis dientes. -¿Qué deseas?-, le pregunté. -Agradecerte todo lo que has hecho por mí-, dijo Monteza. Sus ojos empezaron a brillar por las lágrimas. -Tú eres de las personas que muerden la mano que le dan de comer-, le disparé, entonces, furiosa. -No es cierto. Lo que pasa es que no tengo trab

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